Archivos de la categoría ‘07 Gijón’

Girls Rock

Viernes, 30 Nov 07

Festival Internacional de Cine de Gijón

También en la sección Desorden y Concierto, este documental trata de un campamento de niñas en Estados Unidos donde les enseñan a “rockear”. Las intenciones del campamento (que dura menos de una semana) van mucho más allá, ya que se trata de hacer de las niñas personas más seguras, con una autoestima sana, con capacidad de tomar decisiones, echando por tierra lo que se supone que es “ser chica” (modales, apariencia, dedicación exclusiva a gustar, discreción, fragilidad). Para ello, una serie de educadoras que en realidad son mujeres del rock (las cantantes de The Gossip y Sleater-Kinney entre otras) les enseñan a tocar un instrumento (de manera muy rudimentaria pero suficiente), a formar su propio grupo y a componer un tema con el mismo.

Las chicas aprenden a convivir, a escuchar a las demás, a mostrar sus opiniones sin miedo a hacer el ridículo, a crear, a defenderse (hay un taller de técnicas de autodefensa para niñas) mientras en el comedor disfrutan de actuaciones de grupos conocidos de mujeres rockeras que sudan, gritan, saben tocar y expresarse y son líderes de su grupo.

Intercalando entre los días del taller rótulos informativos sobre la sitiación de las niñas y adolescentes en Estados Unidos (estadísticas de acoso sexual, anorexia, dinero invertido en productos de estética, diferente trato de los profesores a chicos y chicas) se trata de explicar la necesidad de experiencias educativas como ésta, su motivo, su desarrollo y sus consecuencias.

Un poco flojo formalmente, descuidado y algo repetitivo, pero muy interesante de contenido, curioso y muy divertido.

Sonic Mirror / Espejo sónico

Viernes, 30 Nov 07

Festival Internacional de Cine de Gijón

Formando parte de la sección Desorden y Concierto (la mejor del Festival), este documental de Mika Kaurismäki, autor de “Tras el puente”, que en su momento me perdí a mi pesar.

Una preciosidad formada por tres historias alrededor de un percusionista impresionante, Billy Cogham: un concierto de jazz en Finlandia, las batucadas en las calles de Salvador de Bahía con los niños de Malé (asociación de chavales percusionistas y bailarines de una favela de Itapuâ), y el tratamiento a través de la percusión de unos autistas en una institución de Suiza.

A través del concepto del sonido, la percusión, la capacidad de unir internacionalmente del arte y la música como instrumento aplicable a la intervención psicológica y social, Billy Cogham nos va mostrando las diferentes formas que toma la música en contextos tan alejados y distintos.

La parte de los autistas es la más dura y difícil, ya que se trata de autistas adultos reaccionando ante estímulos como una campana, golpear rítmicamente una superficie, etc., lo que consigue que lleguen a interactuar entre ellos e incluso a expresar alguna emoción (en algún momento llegan a saltar, reir y bailar).

Lo mejor, los chavales de Malé, fabricando sus propios tambores con neumáticos, tocando por las calles, enseñando al “maestro” cómo se toca con una seguridad impertinente (críos de cinco, seis años), contando que pertenecer a Malé es un premio si estudian y obedecen a sus padres.

Un documental que en ningún momento se hace pesado ni largo, en el que el paso de un escenario a otro tiene todo el sentido y no hace que se pierda el ritmo narrativo, y por supuesto con una música increible, además de dejar con una sensación de optimismo y esperanza que se agradece: hay maneras de abordar los problemas, y pueden ser creativas y eficaces.

Female

Viernes, 30 Nov 07

Festival Internacional de Cine de Gijón

Película colectiva japonesa sobre erotismo femenino. Forma parte de la sección especial de homenaje al director Shinya Tsukamoto, al cual desconocía y que por lo visto está muy ligado al cine violento y sexual.

Se trata de cinco cortos muy diferentes sobre diferentes aspectos de la sexualidad (yo diría más bien masculina que femenina excepto en uno de los cortos), el peor de los cuales es para mi gusto justamente el de Tsukamoto: “Inmenso orgasmo de una mujer con el amigo de su marido mientras la televisión ofrece un documental sobre un altar compuesto por más de cuatromil escarabajos”. Pues nada de eso vi yo: orgasmo había, pero no tan inmenso, y lo de los escarabajos no había por dónde cogerlo.

Mejor era “Melocotón” de Tetsuo Shinohara, éste sí más de erotismo femenino: un amor entre alumna y profesor (en forma de flashback) marcado por el olor, la textura y el sabor de unos melocotones asombrosos que sólo deben tener en Japón. Muy erótico y muy japonés también (rollo alumna, muchas sedas y bocas entreabiertas, etc.).

“Hasta el lugar donde se puede ver el sol” de Ryuichi Hiroki, es una historia absurda y divertida con una atracadora adolescente, una prostituta cansada y una taxista explotada que huyen en taxi a una playa imaginaria hartas de su vida.

“La punta de la lengua de la noche” de Suzuki Matsuo es también un entretenimiento: una oficinista consigue en un mercadillo un objeto (una especie de inciensario) que sólo encuentran aquellos a los que les falta algo. Con un pelo arrancado de un compañero de oficina que tampoco le interesa demasiado, al quemarlo en el inciensario y dormirse, consigue unos sueños eróticos muy divertidos, gracias a los cuales descubre los “orgasmos andantes”. Hasta que de tanto utilizar el inciensario mágico, acaba perdida en uno de esos sueños (y encantada de la vida).

Y por último el que me pareció mejor, “El tobillo de la Diosa” de Miwa Nishikawa, historia de un chaval preadolescente enamorado de la madre de su amiga. Un corto delicado y sutil, insinuante y bonito, en el que se muestra mucho más de lo que se dice, con una imagen tan cuidada que parece que puedes oler y sentir la piel, la lluvia, el aire, el tiempo detenido.

Broken english

Viernes, 30 Nov 07

Festival Internacional de Cine de Gijón

Vamos a verla por curiosidad por la directora, Zoe Cassavetes, la hija menor. Y resulta ser una tontería al estilo “Bridget Jones” pero aún con menos gracia. Lo mismo de siempre: mujer con treintaytantos que se desespera porque su reloj biológico avanza y no consigue encontrar a un hombre que merezca la pena. Eso es todo.

El porqué de su necesidad vital de estar acompañada aunque sea de imbéciles no nos lo explican porque dan por hecho que es algo consustancial a la mujer, supongo. En este caso, se trata de una pesada, neurótica, agobiante y apática mujer (¿serán así todas las mujeres de esa edad en Estados Unidos?: Bridget Jones, las “Mujeres Desesperadas”, las “Gilmore Girls”, las de Woody Allen cuando hacía personajes de mujeres).

Aún hay más tópicos: el amor cuando menos te lo esperas con un guapo francés (jajaja), encontrarte con el mismo casualmente en el centro de París cuando habías perdido su número de teléfono y toda esperanza de encontrarle, atracones de helado o vino de mujeres solitarias y poco queridas, consejos maternales inútiles, etc.

The Darjeeling Limited

Viernes, 30 Nov 07

Festival Internacional de Cine de Gijón

La última de Wes Anderson mejora con mucho “Life Aquatic” y vuelve al tono de “The Royal Tenenbaums” aunque sin alcanzarlo.

Tres hermanos (Adrien Brody, Jason Schwartzman y Owen Wilson) se embarcan en un viaje por India en un tren precioso de la compañía The Darjeeling Limited en el que les pasan cosas extrañas con el fin de encontrar a su madre (Anjelica Huston), ahora monja retirada en un refugio hindú.

Como siempre, Wes Anderson consigue mezclar lo absurdo, lo cómico y lo dramático con una facilidad increíble. No sé si es algo personal, pero este hombre consigue emocionarme siempre: en todas sus películas hay escenas tan diferentes a todo y tan absurdas y bellas que es imposible no darte cuenta de que estás viendo algo de Wes Anderson. Además y también como siempre, la música: un gusto exquisito, nada fácil, para diseñar una banda sonora perfectamente engarzada al tono de la película, canciones que no puedes evitar escuchar con atención sin que eso te distraiga de lo que estás viendo.

Los actores: teniendo en cuenta que no soporto a dos de los protas (Brody y Wilson) hay que decir que están perfectos, sobre todo Wilson, un tipo repelente que sin embargo se crece en las películas de su director “fetiche” y consigue siempre hacerme reir sin acabar de entender del todo lo que ocurre. Y Schwartzman, al que recuerdo por su espectacular escena del suicidio en los Tenenbaums, sigue estando espectacular aquí, extraño y misterioso, serio e inquietante, con esa facilidad de dar la sensación de guardar secretos y experiencias dolorosas manteniendo una sonrisilla distante en todo momento.

Una película absurda, muy divertida, emocionante y especial, la mejor del Festival con diferencia. Preciosa la idea de proyectar antes un corto (”Hotel Chevalier”) como prólogo de la película, una escena en una habitación entre el hermano inquietante y una bellísima Natalie Portman (que luego no sale en la peli más que aludida). Un corto elegante y lleno de sentido, con esa extraña emoción que me provoca este tipo y con uno de los mejores diálogos de amor que he oído últimamente.

Grace is gone / Grace se ha ido

Viernes, 30 Nov 07

Festival Internacional de Cine de Gijón

Una americanada en el peor sentido de la palabra. John Cusack es un pobre “perdedor” que trabaja en una especie de Ikea norteamericano, tiene dos hijas (la lista y la simpática) y una mujer marine que está cumpliendo con su deber en Irak. Stanley (que así se llama Cusack) es tan perdedor que debe reunirse en terapias de grupo con otras mujeres de marines destinados a Irak, reuniones en las que él es el único hombre (qué humillación). Para colmo, su mujer muere en combate y él debe hacerse cargo de las niñas y la casa. Pero lo importante es cómo decírselo a las niñas: y la película se convierte en una especie de road movie en la que Stanley se lanza a la carretera con sus hijas en busca de un parque temático en el que darles la noticia y que ésta pase más desapercibida.

Toques dramáticos (él llama continuamente a su propio contestador, en el que está grabado la voz de su mujer muerta, y habla con ella), escenas de telefilme siestero (conversaciones con su hija mayor, tan responsable que parece la madre), justificaciones de la guerra (”gracias a heroínas como tu madre podemos (nosotros los americanos) dormir en un mundo más seguro”, parece que “Algunos hombres buenos” nunca pierde vigencia), sentimientos de humillación varonil (Stanley no pudo ser marine por miope y por eso se intercambiaron los roles tradicionales y es su mujer la que ha muerto como una heroina y él se ha quedado de amo del hogar).

Lo alucinante es que se ha llevado el Premio del Público y Mejor Guión Original (¿?) en Sundance. Clint Eastwood se emocionó tanto al verla que acabó haciendo la banda sonora (eso debió prevenirme), la misma música de siempre: frágiles notas de piano melancólico.

Joe Strummer: The future is unwritten

Miércoles, 28 Nov 07

Festival Internacional de Cine de Gijón.

Joe Strummer (Juan “Rasgueo”), cantante y compositor de The Clash y más tarde de Los Mescaleros, era uno de esos personajes interesantes que acaban llamando la atención de la gente (rockeros, punkies y aficionados a la música en general) muy por encima de su estilo concreto como músico. Esto pasa de vez en cuando con grupos y solistas que por algún motivo pasan a significar algo como “representantes” de cierto estilo de vida o de una época muy concreta, se me ocurre Bob Dylan, Kurt Cobain, David Bowie, Sex Pistols, Elvis, etc.

En el caso de Joe Strummer, se le reconoce como “ideólogo” del punk: si los Sex Pistols eran la destrucción, el nihilismo, la provocación y la violencia, los Clash eran el punk con base y con clase, con sentido, con unas ideas (potentes o no), con un nivel musical. Esto es algo que queda bastante bien reflejado en este documental, excesivamente largo para lo que cuenta (¡123 minutos!).

Julien Temple es de esos directores que a veces confunde lo entretenido y ameno con meter muchas imágenes muy rápidas, bien picaditas y sin que apenas te de tiempo a leerlas. En este caso, lo que al principio funciona como un recurso formal muy acorde con lo que se está contando (los años 70, el nacimiento del punk, los movimientos sociales, la urgencia general en todo), poco a poco hace que la cosa se vaya resintiendo hasta que cansa, tanta imagen, tanto sonido, tanto exceso.

Una buena idea (para mí un poco extraña) el realizar las entrevistas a personajes representantes de la época (o no, ahí está el pesado de Bono, siempre en todas partes sin tener que estar en ninguna) y a amigos y familiares de Strummer siempre alrededor de una especie de hoguera callejera. La sensación es la de estar escuchando a un montón de mendigos que vivieron los acontecimientos en su momento y te los cuentan como se cuentan las anécdotas en la calle, sin pedantería ni gestos ampliados. El que tampoco se rotule a ninguno de los que intervienen provoca dos efectos: por un lado, parece un poco excluyente para el público que no sepa quién es o qué aspecto tiene algún músico o artista; por otro, consigue igualar los testimonios de familiares y amigos con los de personalidades importantes del “mundillo” (Steve Buscemi, Courtney Love, Flea, Anthony Kiedis, Mick Jones), lo que me parece una idea muy bonita y curiosa.

Desde luego la historia de The Clash queda totalmente desmenuzada y analizada, así como la vida de Joe Strummer antes y después del grupo. Pero teniendo en cuenta que lo que a la gente que va a ver este documental seguramente le interesa es el cantante de The Clash, no tiene mucho sentido alargar tantísimo la película desde que estos se separan: que hubo vida después del grupo es importante, pero que se repitan una y otra vez las mismas ideas (el futuro no está escrito, para llegar alto hay que traicionar, etc.) es bastante cansino. Curioso que esta última idea, la de cortar cabezas de amigos y colegas para ser alguien, sea tan tópica y no deje de faltar en todos los documentales de “artistas importantes” que salen últimamente (Leonard Cohen, Bob Dylan, Wendy O).

Por último, salgo con la sensación de haber visto un relato demasiado indulgente con el músico, donde todos dicen lo especial y carismático y bueno que era, y cuando lo comento con una de las amigas que lo vio conmigo me dice que su sensación es justo la contraria: ¿para qué hacer un documental de alguien a quien quieres criticar y machacar?. Qué gracia.