··········Un matrimonio sueco, de dos hombres, está a la espera de que se les conceda una adopción; cuando llega, el papel tiene una errata, una coma entre las dos cifras que marcan la edad del menor, que hace pensar en alguien de dieciocho meses. El chico, en realidad, es un adolescente rebotado de muchas familias y algunas instituciones, con un expediente penal.
··········Sin embargo, en el desarrollo del argumento, todo va resultando facilito. El chico es homófobo sólo de una manera superficial, no muestra una agresividad especial, tiene un oficio que le permite ser útil y ganar dinero, en fin, que lo que el argumento leído hace pensar como un gran conflicto, resulta ser bastante suave. No es una queja, aunque da lugar a una peli un tanto blanda.
··········Al menos en la relación adoptador / adoptado. Porque la relación de pareja sí deviene conflictiva, aunque también eso se solucione con suavidad. La presión social la veo bien contada, porque en la moderna Suecia reviste unas formas menos gruesas que en Latinolandia, pero más insidiosas. También se insinúa una, digamos, mala vida del chaval en las instituciones, que sin contarse sí deja ver que ha debido ser jodida, casi tanto como la escena de la muerte de la madre… y del perro.
··········Pese a lo que digo de la blandura, la peli me parece competente, bien contada, con sus puntos de mala leche sobre ese barrio sueco de casitas de extrarradio, tan yanqui. Nada que ver con la infumable del año pasado en este festival con un tema parecido.
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