··········Realmente, es meritorio construir una historia así de potente habiendo forzado hasta el borde de la inverosimilitud dos elementos cruciales de la trama: la gravedad del juicio social sobre una aventura sexual entre dos adultos y la respuesta sumisa de una mujer al abuso sobre ella. En lo primero, porque se omite narrarnos la acusación concreta de la mujer (y no dándole más importancia a lo que administrativamente sí lo tiene, una falsificación de calificaciones) y en la narración de la historia sexual entre profesor y alumna se ha mantenido una calculada ambigüedad: indudablemente hay un acoso (al nivel de casi cualquier seducción, es decir, vagamente permitido) e incluso un beso robado, pero continuamente se nos muestra una chica que voluntariamente ha entrado en el juego de la seducción. Es más, cuando se nos enseña su progresivo decaimiento, se hace de manera que sospechemos más de su relación con un novio agresivo y posesivo que con ningún problema derivado de una relación sexual con un hombre maduro y culto. Pero, ya digo, es ostensiblemente voluntario el no contar demasiado (por ejemplo, hay una vaga referencia a que “tomó somníferos”, aunque no sabemos si el que haya vuelto a los estudios significa o no que ha solucionado la relación con su novio).
··········En cuanto a lo segundo, no me refiero a que no sea creíble la estrategia de apaciguamiento de una mujer agredida, tanto en la no penalización como en someterse a la protección de quien agrede. Antes al contrario, ése es el interés de la historia; ahora bien, llevarlo al extremo del matrimonio de que se nos habla al final, pues vaya, que se me hace un poco forzado. Tampoco se ha contado bien la relación de la granjera con su hectárea, sus plantas, su trabajo, …; es más, sabemos de una ruptura sentimental que en principio debería empujar hacia un abandono de lo que fue territorio común con su pareja.
··········Me da la sensación de que estos dos estiramientos hasta el límite de la historia tienen como objetivo que sea más fácil su lectura en términos políticos o de la historia de los cambios en la República Sudafricana desde el fin del apartheid. Prefiero pensar que no es así. La lectura política de la película resulta profundamente conservadora: la agresión del blanco sobre quien no lo es (la estudiante mestiza) queda cubierta de ambigüedad frente a la dureza y a la claridad de las pérdidas del conjunto de la sociedad al decaer la seguridad que el poder blanco les daba frente al violento, vengativo, desordenado pueblo negro. No es una presentación tan simple, claro; de hecho creo que entre lo mejor que tiene la peli está la manera de hacer ver cómo nos genera miedo la percepción como un peligroso otro de todo lo que es ajeno (otro color, un idioma que no entendemos, un concepto distinto de la higiene, de las obligaciones hacia los animales, de la imputabilidad).
··········Personalmente, me interesa más una lectura psicológica. La manera en que las personalidades chocan con los sistemas morales públicos (sea el orgullo del profesor de no someterse al juicio de quienes no están capacitados para entender, sea la forma en que su hija esquiva unas vías de autoprotección incompatibles con el concepto de vida que querría tener). Y sobre todo la percepción del deseo como una pulsión irresoluble (una pregunta cuya respuesta no existe), y la posición moral sobre la necesidad de reprimirlo y hasta qué punto se sigue siendo ser humano (teniendo corazón) sin él. Nuevamente, la lectura me parece conservadora, de una falta total de confianza en lo que la humanidad ha ido construyendo como regulaciones, tanto en la hija (“es lo que hacéis los hombres, ¿no?”) o (visto desde el puritanismo) la vuelta al uso de prostitutas por el padre tras probar el amargo jarabe de la petición de perdón.
··········En todo caso, pese a sus elementos de acción, la historia es muy literaria y se confía el interés a la sutileza de los cambios psíquicos de sus personajes (o a las interacciones necesarias entre ellos para percibir sus rigideces). Obviamente, yo no me quejo, porque me ha gustado, pero lo aviso para quien no quiera dos horas con mucha ida y venida… y poco movimiento, o más bien una ordenación de la acción lejana a lo de “nudo y desenlace”.
··········En todo caso, una película muy rica y muy demoledora, no recomendable para momentos depresivos.