··········Hacía bastante tiempo que no veía una comedia que me hiciera reír en ocasiones y me mantuviera sonriendo el resto del tiempo. Ésta funciona.
··········Al presentar a los personajes me dio algo de miedo que fueran demasiado estereotipados, un tenso con tic nervioso, tímido, bloqueado, y una irritable e insoportable facunda. Pero en pocos minutos, los dos se van construyendo como algo más complejo. Por ejemplo, si una narración de la protagonista (sobre los “buscadores de coincidencias”) nos ha hecho verla a ella como una histérica, enseguida se nos presentará el mismo tema en una situación en que no sólo la comprendemos, sino que nos ponemos de su lado. Bueno, es un ejemplo cualquiera, pero quiero decir que el humor no viene sólo de cómo son los personajes, sino de cómo evolucionan, hablan, lo que se dicen, lo que van haciendo, … además del cómo son, claro.
··········Hay quizás un momento donde yo encuentro algún agujero, en el punto previo a que la historia gire de comedia a romántica, quizás algo poco explicado o más bien, donde parece como si debiera haber una explicación más allá de la transformación de la Tana a manos del Cuervo Flores, que yo veo innecesaria. El caso es que, al pasar a hablar más en serio de la pareja y su forma de amarse, la peli ni se pone aburrida ni ñoña. La conversación con la consejera matrimonial te mantiene con la sonrisa puesta pese a que la sustancia sea la que tantas veces sucede en cualquier relación de pareja real.
··········Aunque no tengo nada malo que decir del prota, Valeria Bertuccelli impresiona. (Aparte de que es de “Silvia Prieto”, que dio nombre a una de mis bicicletas).
··········En fin, como me decía un vecino porteño: Alta comedia, che, puro Cukor.