··········Dentro de la gran variedad de motivos que tiene uno para ir al cine (a sumar a las pelis que ve sin motivo ninguno), está en mi caso que aparezca Bárbara Goenaga. Bueno, creo que de esto he quedado liberado hoy. Es patético ver a esta mujer hacer el ganso, con la misma falta de gracia que un ganso, diciendo todo el rato “ok” con los deditos. En fin.
··········Dentro de las rarezas que tiene ahora la distribución en Madrid (hay cosas que me las estrenan sólo en cines-merendero de esos mall que en vez de tener una dirección están en un punto quilométrico de alguna carretera) proyectan esto en el Luchana (siempre original). Pero lo estrenan doblado. Es una comedia vasca, y el doblaje se nota muchísimo (yo creo que ninguno de los actores que conozco, ni Goenaga, ni Mariví Bilbao, ni Jaenada se doblan a sí mismos).
··········Es una comedia coral, que podría tener un origen teatral, porque casi todo se desarrolla en una academia de cocina. Pero de esas comedias que en lugar de hacerme reír, o sonreír, me van poniendo de mala leche. Por una parte, los diálogos carecen de cualquier humor, y no van más allá que los de un patio de primero de secundaria un mal lunes por la mañana. Los actores se mueven antinatural y afectadamente, en plan comedia dell’arte, van pegando brinquitos, se zarandean, se mueven en grupo, hay momentos en que me temo que se pongan a cantar (y no, sólo sobre los títulos de crédito). Hay incluso un actor haciendo de gangoso o pregangoso. Sólo falta una loca con pluma. En fin.
··········La pena es que el enredo (tontorrón y fácil) no está mal tramado, para hacerlo ir confluyendo en casi un vodevil, con gente llegando y saliendo sucesivamente por las dos entradas del local. Pero lo que podía tener de bien escrito se desmerece con pifias tales como el absurdo de envolver el tesoro en hojaldre, para meterlo a continuación en el horno (por lo visto, sin consecuencias ¿?), y desposeerlo del hojaldre de nuevo. Para cualquiera que no haya visto esta peli (lo que espero que le suceda a todo el que pase por esta bitácora) puede resultar un ejemplo incomprensible. Pero… ¿realmente compensa darle más vueltas?