Archivo de Abril 2009

El niño pez

Jueves, 30 Abr 09

··········Hay tres elementos que se conjugan para que yo no acabe de entender bien esta peli. El primero no tiene remedio, porque es el estado de mi cabeza. En segundo lugar, se toman decisiones sobre la narración que hacen que sea poco clara. Por ejemplo, en un momento importante, en que se sirven dos vasos de leche, uno de ellos con veneno, la cámara se niega a bajar a la altura de los vidrios para evitar que veamos cuál; es una opción, lo que pasa es que los futuros bebensales, valga el palabro, sí que miran, lo que genera una notable confusión sobre el grado de conciencia del uno y la otra sobre lo que va a pasar a continuación. No es el mejor ejemplo; pongamos otro relativo a los continuos cambios temporales: En beneficio de la historia desarrollada como un viaje personal de la protagonista, se usa el efecto cinematográfico de que la visión de un espacio (una habitación concreta) levante de la memoria unos sucesos que allí tuvieron lugar y que se representan ante nuestros ojos, a la manera de un flash back anclado en la mirada de quien ve la habitación. Habiéndose usado ese recurso, y otros similares como la superposición de viajes en autobús que corresponden a momentos distintos de la historia, supongo que para reforzar esa sensación de viaje de aprendizaje, resulta especialmente confuso que cuando nuestra protagonista llega a la casa del comisario Bardem (no recuerdo el nombre del personaje) y mira por la ventana, las imágenes que ve se correspondan con el tiempo real y no sean un memento de lo allí ocurrido antes (que tendría más sentido para explicar la conversación en el reformatorio).

··········Pero es que, en tercer lugar, me parece que hay cosas directamente mal escritas. En esa misma escena en que la protagonista asiste a una conversación entre su amiga y el comisario a través de una ventana, la guaraní descubre el cuadro de la pared, lo reconoce, lo asocia a su drama personal, lo llora… cuando en realidad ha tenido que ver ese cuadro en esa casa al menos una vez antes, porque ése ha sido el hilo por el que la pituca y el Vasco han descubierto que podría estar ahí. Otro ejemplo sería el “ahora que todo se soluciona” (o algo parecido) que le espeta la guaraní a la pija en la entrevista del reformatorio; supongo que intenta dar información sobre el proceso sentimental de la guaraní –que pueda considerar positivo liberar a su amiga de su amor (¡o a ella misma!), por vía del encarcelamiento- pero resulta una frase incomprensible si uno intenta pensar en esa muchacha como en un ser real y no un personaje: quién diría que las cosas se solucionan cuando se abisma.

··········Estas deficiencias que creo apreciar en la escritura del guión (y que, releyendo, tan mal he explicado) son similares a las que veía en otra película de ella, Puenzo hija, “XXY”, mucho más interesante que ésta.

··········Otra cosa más que me molesta: a ratos, el sonido es pésimo. Hay fiestas, movimientos en autobús, … en las que me resulta imposible saber lo que se está dialogando.

··········Dicho todo lo cual, dejo claro que si me molestan tantas cosas es porque la película me resulta interesante y sugerente. Por una parte, por el relato de un amor desigual (¿pero hay amores iguales?) y las muy desiguales expectativas que sobre una relación dan las posiciones de clase social y las experiencias previas. Por otro lado, la historia en sí del niño pez, la transmutación mítica de un suceso que enlazaría el dolor y la culpa, en un sentimiento de anclaje, de benemérita atracción desde la sima, que otorga una cierta esperanza de descanso futuro e infinito, aunque los humanos –se sabe- sólo soportamos el fondo de las aguas cuando estamos ya muertos.

25 kilates

Martes, 28 Abr 09

··········Me parece una muy buena película de acción, que también es muy notable como cine negro. Según las normas del género, los malos protagonistas tienen arraigados conceptos morales positivos (lealtad familiar en ella, honestidad profesional en él), mientras los buenos encarnan la corrupción y la inmoralidad (los policías cuyas placas y medios les permiten ser los más eficientes ladrones, los periodistas que miden el periodismo de investigación por el dinero que se le pueda sacar).

··········Aparte de eso, la acción se mantiene incansable (con apenas las calmas necesarias para el sexo y alguna escena familiar); los personajes, como héroes de tragedia, a la vez que parecen tener el destino escrito no se resignan a él; los diversos intereses de los personajes de la trama están bien explicados; los personajes están bien presentados en los primeros minutos. Me parece como que tiene más voluntad de estar bien hecha que de pretender ser cine de autor.

··········Por ponerle alguna pega: un elemento esencial de la trama (una grabación que prueba un comportamiento corrupto) resulta un poco raro: cómo se puede pretender mostrar eso (donde se ve también en la misma escena a quien ha hecho la grabación) y creer que se va a huir tranquilamente, sin que se les eche encima el juez de instrucción o incluso la propia prensa. Tampoco me gustan demasiado los dos protagonistas, ella con un cierto grado de afectación o de estereotipo en su papel de niña malota e independiente, y él con esos hablares hacia el cuello que recuerdan al guiri aquel de “Alatriste”.  Morón sí, claro.

··········Dos cuestiones menores: Viendo un thriller de ahora, uno no puede por menos de admirar aún más a los guionistas de los anteriores al invento del teléfono móvil. Es tremenda la flexibilidad que le da a la trama la posibilidad de comunicación instantánea con gente que nunca está quieta, sino yendo de aquí para allá. Como decía un anuncio de una operadora de telefonía: “¿recuerdas cuando llamabas a los sitios y no a la gente?”.

··········La segunda. Yo no sé quien ha doblado los diálogos que están en catalán (la película es bilingüe muy a la barcelonesa, cada cual habla en el idioma en que está más cómodo en cada momento, y todos se entienden), pero se ha lucido. Hay un personaje que se llama Adrià cuando hablan con él (su padre y sus abuelos, siempre en catalán), pero el subtitulador ha decidido que en castellano se llame Adrián. Vamos, como si en los subtítulos de Casablanca se hablara de “De Ricardo, cafe americano”, como el lugar desde donde se mandará a “Ladislao” a Lisboa.

Esperpentos

Lunes, 27 Abr 09

··········Mientras veía esta película, yo sólo en la sala, pensaba yo en lo lejano que me resulta ahora el esperpento desde un punto de vista estético. No ha sido siempre así, creo recordar que de chaval –aparte de hacerme reír- me parecía una forma válida de hablar de la realidad.

··········Y, sin embargo, y aunque efectivamente sigue sin hacerme ninguna gracia (yo creo que me da hasta pena, ver a Jess Franco en esa tesitura, y a Julio Diamante, que me recuerda a mi padre), al llegar a la tercera parte (la peli reproduce la trilogía “Martes de carnaval”, o sea, “Las galas del difunto”, “Los cuernos de don Friolera” y “La hija del capitán”) empieza a parecerme más interesante. Y preguntándome por qué, creo que se debe a que realmente resulta mucho más actual. Quiero decir que las dos primeras historias las ve uno como de principios del siglo pasado, en lo que es la división social, la iglesia abusona de los débiles, el ejército de mandos corruptos y sorchis maltratados. Pero la última, centrada en una explicación aparentemente chusca del porqué de la dictadura de Primo de Rivera, resulta más cercana: uno oye el discurso de Alfonso XIII y es la misma banalidad que los del Borbón de ahora, uno ve las maniobras para tapar un crimen, y recuerda tanto a los escándalos del últimos veinte años… Quizás por eso, el esperpento que no me interesa cuando son media docena de tópicos que ya no aportan una crítica nueva, sí lo hace cuando el tema es actual.

··········Eso no quita que uno aprecie mucho a Valle (perdón, digámoslo como él quería, en endecasílabo: Don Ramón María del Valle-Inclán), aunque más en otros textos (las carlistadas). Y, sobre todo, ese escribir sabiendo que se va a continuación a la cárcel. Esa especie de desespero con este país que a Mariano José de Larra le lleva a pegarse un tiro y al barbas éste a estamparse cada vez con la censura, y a pagar con exilios y cárceles.

··········¿La peli? Bueno, da pena decirlo de una de Azcona, pero me parece flojilla (aunque mejora, ya digo, en la tercera parte). Lo que sucede es que si uno no entra bien en ese estilo del esperpento, mal puede disfrutarla. Toda la plétora de actores españoles en nómina pero, salvo Morón, que es que este hombre es un profesional y se toma todo en serio, dedicados a la caricatura, pues no se esfuerzan, claro.

Milh Hadha Al-Bahr / La sal de este mar

Viernes, 24 Abr 09

··········Algo no me acaba de gustar, pero no sé muy bien qué es. En primer lugar, una peli palestina sobre el derecho al regreso a su país de los exiliados de la Nakba corre el riesgo de derivar hacia un documental o un panfleto; pero no puedo decir que suceda aquí, porque realmente, mejor o peor, hay una historia personal que contar, que enlaza con la colectiva.

··········En segundo lugar, otro riesgo sería haber hecho una película de reivindicación, en la que unos férreos, inagotables y combatientes palestinos resisten frente a unos malvados israelíes. Ciertamente, la visión sobre éstos en general no deja resquicio a la ambigüedad, pero se busca un personaje israelí consciente de la historia y positivo; y por otra parte, ¡cuesta tanto hoy en día lograr entender a los israelitas judíos, intentar ponerse en su lugar conforme van rebasando todos los límites de la mera humanidad! Y, aún mejor –es lo que para mí tiene más interés en la película-, presentan a la comunidad palestina en primer lugar con fracturas de clase social (algo que suele omitirse en los conflictos nacionales o étnicos, aquí sin embargo queda claro a qué juegan los palestinos ricos, los funcionarios de la Autoridad, los banqueros, …), y en segundo y principal seriamente divididos entre quienes se sienten derrotados y consideran que sólo cabe llevar al menos la cabeza alta aún con los pantalones bajados, mientras se intenta emigrar, y quienes consideran que hay que seguir intentando volver, reivindicar, pelear cada cosa, y cada casa.

··········Esa dualidad es lo mejor de la película. Y creo que con una inteligente, no simplificadora, visión de ambas posturas. Cierto que la segunda de éstas, encarnada por la protagonista, está contada de manera que concite la empatía de quienes la vemos (¡quién puede no apoyar asaltar un banco para recuperar exactamente lo que nos ha robado… y los intereses!), pero también se la hace actuar injustamente (pretendiendo que quien ahora ocupa la casa de su familia asuma la culpa de la gente de la generación de sus abuelos), y, sobre todo, ella es una neoyorquina que va a quedar a salvo, deportada a su cómodo país de residencia. En cuanto a la primera postura, la de él, cierto que es presentada como una rendición, como un abandono de los suyos, como una falta de coraje; pero a la postre, es quien de verdad se la juega al pasar a territorio israelí sin documentación, y es quien es más consecuente en el principio de jamás facilitarle nada al ocupante.

··········Así que probablemente si no me acaba de gustar es más por la forma de estar hecha, aunque tampoco podría decir que algo concretamente esté mal. Bueno, quizás sí hay un súbito bajón del ritmo tras la llegada al mar.

Låt den rätte komma in / Déjame entrar

Martes, 21 Abr 09

··········Las películas de crecimiento, como las novelas bildungsroman, suelen tener como elemento principal el desarrollo de la afectividad o el de la sexualidad. En esta historia, pese a que por edad podría ser así, se inhibe la sexualidad, y la afectividad (tal y como lo veo y por lo que diré después) no es excesivamente importante. Y sin embargo, qué magnífica manera de contar una genuina pérdida de la inocencia.

··········Oskar, acosado por sus compañeros, y sin un medio de apoyo (hasta el padre, en una escena muy extraña, que no sé si comprendo bien, parece sometido a un vecino borrachín… o a una adicción que conseguía ocultar a su hijo), vive –es una de las dos opciones, la otra es la asunción de la sumisión como base de la personalidad- masticando la venganza, construyendo y reconstruyendo una y otra vez la escena de la venganza, incluso portando, más como un fetiche que como una herramienta, su puñal instrumento de venganza. Oskar musitando en la soledad de su habitación mientras empuña la daga, es un taxi driver.

··········Eli, la vampiro (porque no es precisamente una vampiresa), tiene su edad, pero “aproximada”, porque no tiene otra edad que la que Oskar necesite. Eli es el lado oscuro, tremendamente poderoso, pero totalmente dependiente; Eli, sola, no es, se consume y muere. Pero es justamente lo que él necesita, el impulso que llega desde lo oscuro, “devuelve el golpe”; lo demás ya son modos de devolverlo y, sobre todo, el descubrimiento de que lo que importa es la decisión, más que los medios (ni el puñal fetiche ni la musculación).

··········La pérdida de la inocencia es dejar de creer en la capacidad de la norma social (que incluye el aguantar, el soportar sin delatar) para dar un entorno seguro a uno mismo; es dejar que sea el mal, la violencia, la rabia, que está siempre ahí, el camino suficiente para emerger. Pero para ello el mal, como los vampiros, debe ser aceptado, hay que dejarle entrar. Un chaval de doce años tiene que abrirle la puerta, dejarle entrar. Nada de Spinoza, escolástica, libre albedrío. A partir de entonces, el mal exige ser alimentado. Y a partir de entonces, no siendo ya inocentes, él nos acompaña, como en la escena del tren, guardado pero presente, y con nuestro propio morse para comunicarnos con él.

··········Pero supongamos que esta peli en realidad es una peli de vampiros, y no de esto que escribo. Me sucedía, conforme la veía, que pensaba en con qué pocos efectos especiales se puede crear el ambiente necesario y los golpes de miedo. En realidad, no hay pocos, en absoluto, pero que me diera esa sensación muestra lo bien dosificados que están, en el tiempo de duración y en los elementos que se ven afectados (por ejemplo, en la tremenda escena de la piscina, con todo lo terrible que es, la acción vampírica -digamos, para no contar nada- es concreta y restringida; en Hollywood todo estaría destrozado y el niño que llora no estaría ya). Además, buena parte de la tensión, la ansiedad, se consigue con efectos sonoros más que visuales, nada apabullantes pero muy efectivos.

··········Bien por los dos chicos, Oskar y Eli. Él con esa especie de contractura continua, la suma del miedo con el desorden del desarrollo; ella, con un muy buen trabajo del maquillaje, tiene a veces mil años en su cara de doce.

··········Me gusta también que ni es una película a base de sustos (aunque los tenga y muy efectivos) ni juega a un desasosiego continuo, pero sí a una frialdad ambiental que solamente rompen la amistad alcohólica de los de la taberna y la peculiar relación de los dos chicos.

··········Hay también una nota sobre el aprendizaje del amor. Oskar obtiene de Eli, y más para sí que para ella, el reconocimiento de que son novios. Conforme vaya sabiendo más, llegará a un momento de poder sobre ella, muy bien gestualizado, que culmina en negarse a invitarla a entrar en su casa. Frente a ese inicio de cambio del basamento de la relación (desde el mutuo afecto al dominio de él), Eli cede, pero ceder es la muerte (o, siendo vampiro, digamos, la destrucción) y eso es lo que pone en manos de Oskar, que se ve obligado a apearse de esa situación de presunto dominio: nada le dejaría más desposeído que el sacrificio de ella.

Naranjo en flor

Lunes, 20 Abr 09

··········Lo que más dudas me despierta de las formas de esta peli es la elección de la voz en off como instrumento para contar la historia. Da además la sensación de que sus autores también han dudado bastante; de hecho, la voz desaparece un buen rato, no es nada continua. Por otra parte, ni siquiera es de la misma actriz cuyo personaje perora. Es como si fuera una decisión tardía, como si se hubiera dudado de que la peli se autoexplicara suficientemente bien. Aparte de eso es una voz con muchos cambios de tono y ritmo, no sé, vaya, que no me gusta.

··········Si en una película argentina metes tangos, milongas, psicoanálisis y policía (¿la bonaerense?) corrupta, puedes alimentar el tópico y quedarte en estereotipos. Pero a mí esta me parece una razonable película de cine negro. De hecho, hay como un esfuerzo en hacer una película de género, incluso forzando escenas casi monócromas, supongo que para recordar visualmente esa estética. Como en aquéllas, la acción lleva a la consolidación de una opción moral que no es ninguna de las dos oficiales: la ortodoxa de la norma y la benthamita del comportamiento real de la mayoría.

··········También como en las películas de ese género, algunas buenas frases (quizás los diálogos no son en general de ese estilo; demasiado disertativos, esto es el Plata, ché) como sentirse como un taxi ocupado (un mal matrimonio). Pero hay otros elementos que tienen poco que ver, como notas de humor (los usos un poco freudianos de un busto de don Sigmund, sea como consolador, sea como instrumento para solucionar problemas de aquella manera; el retrato del propio Freud, vigilante como un superego en una escena sicalíptica; la idea de que “lo de los vascos” se solucionará cuando aprendan a apreciar la gracia y la elegancia de una línea curva; …).

··········Y la música, claro. Si uno lee la sinopsis, puede ser disuasorio acudir a una peli donde el protagonista masculino habla a las mujeres con versos de Sabina. No es tal; a veces, en contextos apropiados coloca bien algunos. Pero aparte de Joaquín Sabina, María Jiménez, Chavela Vargas, un buen tango, milongas y –claro- “Naranjo en flor”.

··········Algunas secuencias que afean el conjunto, como todo el viaje a Colonia, y la cita en la plaza de toros, que argumentalmente resulta un tanto raro (irse al Uruguay a hablar con ese petimetre dos frases mal contadas, habiendo teléfonos) y mal resuelta la irrupción de ella en la escena (un tropezón en una plaza abierta, al aire libre).

··········Al final, si uno se desvincula de esa pretensión de explicar la condición femenina y alguna tontería de ese tamaño que va diciendo la voz en off, se ve una nada despreciable película negra (y uno se queda con la duda de por qué no salen tangos en todas y cada una de las películas negras de Hollywood).

Un cœur en hiver / Un corazón en invierno

Sábado, 18 Abr 09

··········Pese a llevar una semana fuera de la Corte, y a que este viernes ha sido pródigo en estrenos, no me resisto: en la selección La melancolía en el cine que están poniendo en la Filmoteca proyectan esta peli de Sautet. Hay películas que uno sabe que no son obras maestras (como, qué sé yo, “La vie et rien d’autre”) pero que le gustan especialmente sin saber bien la razón. Pero en este caso sí la sé, hay un vínculo personal ya desde el título, con el que me han llamado alguna vez. Es un poco como lo de la maniobra equis en “Barcelona”. Hasta el punto de transigir con el gritón violín y los ¿insoportables? pizzicatos de Ravel.

··········Realmente la peli es, a la vez de lo que cuenta, un trío de cuerda, cada personaje con un sonido diferente, replicándose y a veces aplicándose a conjuntarse.

··········Uno siente que no está sólo, sino acompañado por Sautet (aunque esto no sea seguro) en la simpatía por Stéphane, el personaje de Autueil. No se trata sólo de la trama amorosa (¿amorosa?, ¿amistosa?, simplemente de relaciones personales), sino hasta de la postura en las conversaciones sobre la popularización (o banalización, según) del arte. La asunción de un papel de espectador comprensivo que los demás consideran ilegítimo y dañino (simplemente porque ellos se dejan llevar por los sentimientos). Y el intento de contención, de no caer en la justificación, ni hacia ellos ni hacia uno mismo buscando excusas en la infancia. La minusvalía sentimental no hay por qué justificarla; ¿tienen los ciegos que andar explicando si lo son de nacimiento o por enfermedad o accidente?

··········Pero es que, además, y pese a que Stéphane asuma que sí ha sucedido, llamar “seducción” a lo que él practica con Camille (Emmanuelle Béart) a mí me parece falso. Sencillamente, los sentimentalistas no están dispuestos a admitir que un acercamiento amable, una atención educada, siendo entre varón y hembra razonablemente jóvenes, no suponga necesariamente la muestra de un enamoramiento o, lo que se castiga aún más, el intento de enamorar, la seducción. En realidad es Camille quien ha interpretado mal; los gestos del luthier no daban necesariamente pábulo a nada, ella ha construido y demanda explicaciones. Desde ese punto de vista, Maxime al menos sí entiende cómo funciona su amigo Stéphane.

··········Aparte de que el tema me interese y de que me parezca bien contado, creo que también están bien algunos desarrollos paralelos, como otras dos relaciones no paradigmáticamente amorosas, pero que acaban contaminadas de los mismos esquemas de éstas: la de la violinista con su representante y la del viejo profesor con su ama de llaves. La peli, por lo demás, queda en la categoría francesa de diálogos, que a tanta gente –no a mí, claro- le resulta molesta, aunque yo creo que poco pedante comparada con las de ese estilo.

Al final del camino

Viernes, 17 Abr 09

··········El humor de esta comedia, más que de los diálogos o las situaciones es un humor de personajes. Las sonrisas que obtiene son más por el habla y los estereotipos de los personajes que por cualquier otra cosa. Para conseguir eso, me parece que los actores son eficientes, tópicos y repetitivos, como una buena telecomedia.

··········Lo que sucede es que ése es también su principal defecto. La historia no tiene, no ya mucha enjundia, sino ni siquiera una mediana elaboración. Se le confía todo al funcionamiento de tres personajes y cuatro medios personajes, y no se desarrolla el tema de hasta dónde es estafa o placebo (o disonancia cognoscitiva) el cursito de inteligencia emocional en unas pocas etapas del Camino de Santiago, ni se entra más que en una de las relaciones de pareja (o de trío).

··········Está muy contento el director por haber hecho una “película de grandes espacios naturales” (¡y me cita “Partie de campagne” de Renoir, que ya es citar!). A mí me parece un defecto; si vas a estar haciendo exteriores, aprovechando incluso que tienes sol en Galicia, hombre, cúrratelo un poco; no te digo que te gastes en amaneceres, crepúsculos, vistas, o …. la Santa Compaña, pero haz un poquito de estética, ¿no? Porque que el campo es verde y hay vacas no dice mucho. Renoir filma el río, y cuenta mucho de cómo nos deja atrás el tiempo; Renoir filma hasta el calor, las moscas, y esas siestas que duermen a la vez el campo y las personas… y de las que uno se despierta con menos vida y posibilidades por delante.

··········Eso sí, hay una escena que me resulta mucho más que salvable: el polvo del cepillado de dientes, que inevitablemente recuerda a ese orgasmo en un restaurante de no sé cuál comedia yanqui de los noventa. Quizás lo desvirtúe un poco que luego se reutilice el tema en escenas posteriores, pero la primera me parece divertida y bien filmada.

··········O sea, que me parece una comedia pobre pero simpática, para el mismo público que las telecomedias de las que han surgido los personajes (los caracteres de éstos se copian con desvergüenza de “Aquí no hay quien viva”, “Los Serrano”) y para quienes, como yo, tenemos cierta debilidad por Malena Alterio.

Atanarjuat / La leyenda del hombre veloz

Miércoles, 8 Abr 09

··········Hay tres elementos que me resultan interesantes en esta película: los peculiares paisajes árticos (nieve y hielo, claro, pero no sólo, también arenas, algas, florecillas de hierba rala, …), información etnográfica (vestimentas, instrumentos de cocina y caza, energía, relación con animales domesticados) y antropológica (grupos familiares, poligamia, elección de cónyuge, …).

··········Aparte de eso, la historia es un tanto simple y lineal (de un estilo bíblico), lo que hace que casi tres horas de película puedan resultar excesivas, pese a lo del párrafo anterior. No obstante, me parece muy bien contada en lo que se refiere a la expresividad de los actores, la posición de la cámara, etc. Ahora bien, leyendo los papeles, me doy cuenta de que no he visto todo lo que debía, o que me ha resultado confusa la aparición de ciertos personajes. Ello se debe a que si bien la historia (una cuestión familiar, con problemas de traición de vínculos matrimoniales, mentiras, venganza y solución) es perfectamente seguible como, digamos, humana, por lo visto se trata de una historia mitológica, dentro de la espiritualidad inuit (esquimales de una parte del Canadá). Por ello, tiene elementos mágicos, en concreto la aparición de ciertos personajes que son espíritus. Esta aparición, y una especie de flash back con que empieza la película (que no hay que entender como tal, supongo, sino como la fundación mágica de la aparición y actuaciones posteriores de los espíritus), son lo que me resulta algo confuso.

··········En todo caso, y viéndolo en conjunto, la historia resulta diáfana y bien narrada, comprensible pese a lo diferente de esa cultura con la nuestra. En realidad, es mi propio etnocentrismo lo que hace que considere apreciable esa claridad narrativa, aunque hay que tener en cuenta que no es fácil narrar visualmente si los personajes están envueltos en pieles, si la iluminación dentro de los iglúes simula ser la de unas lámparas de aceite de llama escasa, etc.

La buena vida

Martes, 7 Abr 09

··········Una triste película chilena, que podría ser de cualquier otro lugar. Tres historias y media trenzadas –a la moda- pero sin que lleguen a mezclarse. No sé por qué, cuando veo este tipo de historias intento buscar una unidad temática, por liviana que sea, como la incomunicación en “Babel” o los amores perros en “Amores perros”, mismamente. Cuando no lo encuentro, como en este caso, me parece más bien una acumulación de cortos en los que la argamasa es más el estilo, la luz, que la historia. En todo caso, una película interesante y que me parece bien hecha.

··········A estas tres personas –y media, porque hay una castigada a muchos menos minutos, muchas menos explicaciones, mucha menos atención- les suceden a lo largo de los días de la trama importantes cambios vitales, pero muy diferentes en cada caso. Para la psicóloga serán dos percepciones dolorosas: que no ha dejado espacio para la comunicación con su hija –o que no lo hay- y que sigue queriendo a quien desprecia, su ex, por considerarle un putero. Ella queda a salvo, pero no es una buena vida.

··········El peluquero descubrirá que es más fácil reconciliarse con el padre muerto que con la madre viva. Pero se hará consciente de su egoísmo y, aunque eso no le dé muy buena vida, sabrá seguir cuidándose bien de los amores ajenos.

··········El músico identificará sus problemas con haber dejado a su chica y haber vuelto a su país. No será una buena vida, pero ha aprendido a esperar menos.

··········Y la madre, que seguro que ya no recordaba lo que era una buena vida, si alguna vez la tuvo, no tendrá ni una buena muerte.

La casa de mi padre

Lunes, 6 Abr 09

··········Hay veces que una película no me funciona, es incapaz de emocionarme o interesarme, pero sin que me quede muy claro el porqué. Supongo que porque es un número de elementos que patinan y que dan lugar a un conjunto bastante soso y falto de fuerza.

··········Quizás lo que más patine sea el guión escrito. Tanto en lo grande (¿cómo entender que un chaval que practica un deporte y compite en él, perfectamente formado e integrado en su comunidad va a sentir la necesidad de recibir preparación de alguien a quien él da diez vueltas, y cuyo mérito parece ser que jugó bien de chaval, aunque lleva años viviendo en un lugar donde ni las canchas son iguales?, sin embargo, esa cercanía en lo deportivo, esa necesidad de reconocer a un adulto concreto como alguien que puede aportar algo a Gaizka es crucial en la trama), como en los diálogos, que a veces son tontorrones o de lugares comunes (en las conversaciones entre Álex Angulo y Carmelo Gómez a mí me parece ver a los dos físicamente incómodos), o son de esos que muestran indebidamente la urdimbre (por ejemplo, la primera conversación del matrimonio sobre la necesidad de escolta policial se plantea como novedosa, ambos se posicionan frente al tema teniendo en cuenta lo que piensa el otro… y acto seguido confiesan que han tenido esta conversación mil veces; o sea, que la reproducen para que nos enteremos, porque antes no estábamos allí, es como cuando en millares y millares de películas se escucha esa frase “a ver, cuéntamelo de nuevo todo desde el principio”, que para mí es el paradigma del guión mal escrito, necesitar una secuencia que explique una relación de sucesos y encima dejárselo claro al espectador, “te voy a contar ahora lo que te has perdido, cenutrio, estate atento”). En fin, quizás solamente manías mías.

··········En todo caso, si desde el punto de vista de los caracteres de la trama lo esencial de la historia son las relaciones de Gaizka con su prima y su tío, aunque me parece correcto que no sean monodireccionales, sino con altos y bajos, idas y venidas (como suele suceder y más siendo el protagonista de ellas un muchacho), creo que hay que hacer un esfuerzo al escribir el guión para establecer el punto en que se puede crear una relación. Me explico: el joven (después de tirar al suelo lo que hay en la superficie de una mesa –sí, no miento, ahí está de nuevo la misma afectada toma de todas las películas de Hollywood, y encima con el chaval que resultaba más natural de la historia del cine español-) sale pegando voces y dejando clara una ruptura total con, entre otros, su tío; pues bien, al día siguiente ambos se encuentran mientras corren un poco y no queda rastro del muro entre ellos, sino el mismo vago malestar de cualquier adolescente ante un adulto; ¿tanto cuesta imaginar y escribir algo que de una manera verosímil permita ese saltarse el muro?

··········Desde el punto de vista social, el mensaje esperable: estamos todos en la mierda, lo peor que podemos hacer es romper los vínculos que nos queden, por escasos que sean y dañados que estén, y aunque ese mantener los vínculos cueste sacrificios. Esto es, una historia de tirios y troyanos, en lugar de una historia en la que algunos tirios y algunos troyanos toman libre y responsablemente la opción de matar o torturar.

··········Puedo entender –aunque no compartir- que por motivos comerciales la película se desarrolle en castellano incluso en las escenas en que todos los que están son vascoparlantes. Pero entonces, ¿por qué dejar ocasionalmente algunas expresiones en vasco (dando la imagen falsa de que el vascuence sirve sólo para algunas frases afectivas) y encima no subtitularlas?

··········Uno, que es ateo de esos diosecillos funestos y agobiantes que son las patrias (aunque quién no se deja a veces influir por ese pesado pringue patriótico en que se vive), y aunque no puede dejar de apreciar la belleza del poema de Aresti, también recuerda esto que escribió Juaristi (yo diría que bastante antes de sus militancias actuales, pero no estoy seguro): “¿Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes / y por qué hemos matado tan estúpidamente? / Nuestros padres mintieron: eso es todo”.

Las manos

Sábado, 4 Abr 09

··········¡Ay, Señor, Señor! Va uno a ciegas al cine y sucede lo que pasa. Si en un rápido vistazo a una sinopsis veo una película hispano argentina sobre la problemática de un cura que tiene poderes curativos imponiendo las manos, pienso, bueno, esto estará entre “Los jueves, milagro” y “La niña santa”. Quiá. Esto debe estar financiado por la orden, o la obra pía, o lo que sea que cuide la memoria del Padre Pantaleo que, sí, existió, tuvo poderes y fue muy buen tipo.

··········Pues eso, una biopic hagiográfica de un cura bueno sin aristas (sin más matices que el que de tarde en tarde se plantea si no es mucha soberbia eso de ir curando como Dios). Donde todos son buenísimos o se arrepienten si son malos; eso sí los malos lo son de dar pena: un médico tan malo que, para que quede claro que la ciencia está por encima de la fé le quita la medallita del cuello al niño enfermo (no os preocupéis, acabará tragando, el médico, digo); una joven tan poco creyente que grita e insulta a la vez que exige ayuda para su madre enferma (aunque, suprema humillación para una de los malos acabará pidiendo un favor al benemérito); unas fuerzas policiales que, para llevarse a un cura rodeado de enfermos a comisaría lo hace empuñando fusiles ametralladores y a velocidad de comandos especiales (un Ford Falcon verde, les faltaba); y para acabar de indisponerme, un anciano anarquista a quien, partidario del amor libre, los guionistas le hacen celebrar que se vaya a abrir una casa de citas (¡¡!!).

··········Por lo que se refiere a la capacidad milagrera de Pantaleo, ninguna duda, ya que, al afectar incluso a niños de pecho, no se puede derivar la cuestión hacia el efecto placebo. Eso sí, pese a que se supone que es cuestión de fe, de esa que los pobres racionalistas no entienden, nuestro reverendo no desaprovecha un examen universitario para intentar una explicación orientalista a sus poderes que, como suele suceder con cualquiera de los charlatanes que viven de estas cosas, acaba pasando por una vaga interpretación científica (las células, en constante regeneración, emiten vibraciones que un cuerpo entrenado puede detectar). Se esquiva, eso sí, la cuestión del enriquecimiento con estos milagros; o, más que esquivarse, se da por sentado que no, que todo es altruista, aunque en alguna rápida escena se ve a una anciana recogiendo dinero cuando va entregando números para la consulta con el sanador.

··········Me pierdo un poco en la ubicación temporal, aunque por los automóviles se supone que sucede en los setenta. Hay otro curilla que ambiguamente parece ser montonero o algo así; nuestro hombre predica un poco a favor de la persuasión por encima de la violencia, y ése es el toque social.

··········Por lo demás, un formato clásico, hollywoodiano, con acto heróico en el momento final. Una música de subrayado que a veces se come algún diálogo. Eso sí, Jose María Pou de obispo (y Vicky Peña de madre superiora); la lectura de un fragmento muy sugerente de las “Confesiones” de San Agustín (siglo IV, antes de Freud, nota de humor de la peli), y un diálogo que a un español de hoy sólo puede producirle nostalgia: el cura quiere abrir escuelas, donde incluso puedan ir judíos, el obispo le reprende y recuerda “la Iglesia no es democrática” y nuestro santo responde “la escuela sí”.

Dr. Mabuse der Spieler: Der grosse Spieler, ein Bild der Zeit

Sábado, 4 Abr 09

··········Cuando comentaba aquí “El testamento del Dr. Mabuse”, decía que quería ver el primer Mabuse de Lang, pensando que sería mucho más expresionista. En realidad no lo es casi; en cierto sentido lo era más aquélla.

··········Me ha sorprendido bastante. El cine mudo tiende a ser muy simplificador, al igual que los gestos son excesivos, de poco matiz, las tramas suelen también ser claras, directas. Esta peli, por el contrario, resulta muy compleja en su historia. Los textos intercalados a menudo son largas parrafadas; hay toda una sesión de bolsa en que se explica muy gráficamente una manipulación para alterar el precio de las cosas, y buena parte de los personajes muestran unos detalles de carácter que les excluye de simplificaciones.

··········Al igual que “El testamento…”, ésta es casi un thriller psicológico, un choque entre diletantes, poderes públicos y el genio del mal, obsesionado por la perfección en la manipulación de los demás, con fines crematísticos, pero también por el mero ejercicio del poder.

··········Eso no quita que estén ahí ese tipo de detalles que me gustan de las películas alemanas –y no sólo- de entonces: decorados de escaleras y juegos de puertas oscuros; muestras del arte degenerado de la época (aunque el guión se ría algo de él); la hipnosis; la laxitud cínica de los diletantes; y relojes, muchos relojes (de hecho, el de la Bolsa es –en formato pared- el que yo buscaba en formato muñeca, veinticuatro horas en la misma circunferencia).

··········Eso sí, 154 minutos de película (incluso se hace un receso a la mitad para que –es en la Filmoteca- la pianista pueda descansar) sólo la primera parte. Hay una segunda (“Inferno, ein Spiel von Menschen unserer Zeit”) de otro buen par de horitas, que queda para otra ocasión.

Retorno a Hansala

Miércoles, 1 Abr 09

··········Ya simplemente que se hagan películas sobre la gente de vidas normales, con problemas normales (que no banales) es de agradecer. Pero además, como sucede aquí, se puede hacer con oficio, y a la vez encuadrando la historia con naturalidad en el conjunto de la vida de los personajes, pero sin necesidad de desviarse y tener que meter el inevitable enamoramiento (o el choque sentimental de la muerte de un hijo) expandido y pisando lo que se quiere contar. Quizás eso sea lo que más aprecio en esta peli, que no siendo un documental que quiera simplemente exponer una realidad concreta, es capaz de no perder el norte por motivos comerciales… y ser comercial y válida para el gran público.

··········Dejando de lado la historia personal de los protagonistas que, ya digo, no resulta omnipresente e invasiva, sino que les sitúa humanamente, me interesan las dos líneas narrativas que veo. Por una parte, la más obvia, la situación social que provoca esta inmigración que, desde nuestra orilla, parece tan absurda, con un nivel de riesgo tal y para una recompensa tan relativa (¿qué va a hacer Saíd el sonriente, ya en Cádiz?) que no compensa. Como me ha pasado ya en otras pelis comentadas aquí, como “14 kilómetros” o “Querida Bamako”, echo en falta un mayor detalle de la mala vida en el lugar de origen. La mirada occidental, al ir a filmar a un pueblo del Atlas (por cierto, qué bien dejar el nombre de Hansala en el título cuando la película trata de otro pueblo), tiende a quedarse subyugada por la etnografía, las ceremonias, y lo positivo de ciertas instituciones sociales (la solidaridad en la derrama de los gastos del entierro), en lugar de mostrar lo que verdaderamente empuja a esos chavales al mar. Es cierto que aquí se trata la posición de la mujer, pero un tanto superficialmente y más como algo personal (el enojo del padre) en lugar de social, pero nada se cuenta de cómo viven esos chicos dispuestos a todo por irse. Las frases genéricas, “no hay futuro”; “no pueden cumplirse los sueños”, a mí me parecen poco explicativas, cuando no se está hablando de tomar un tren a Düsseldorf.

··········Y el otro tema, la extracción del beneficio empresarial en una sociedad capitalista a través de la obligación del gasto por el consumidor. Esto es, el enterrador vive de eso –y tiene sus problemillas económicos-, y las creencias religiosas y las costumbres culturales de los deudos del muerto obligan al gasto. Esto, que en la película da lugar a una percepción por el protagonista de las reglas del juego, al ponerlas en una situación extrema en cuanto a la disparidad del valor del dinero (no son los mismos tres mil euros donde no hay anticipos de nómina, ni ahorros monetarizados, ni créditos bancarios personales o hipotecas), sirve muy bien para hacer ver que lo que separa al enterrador del traficante de inmigrantes es lo que separa al camello del farmacéutico: la regulación legal y el IVA. Y a la vez, se hace con un oficio que es, casi por antonomasia, el servicio público clásico, deshacerse de los cadáveres; aquello que absolutamente todos los ciudadanos van a usar y todos sólo una vez, ¿tiene sentido sujetarlo a un precio –salvo quien tenga el gusto de aprovechar para elaborar un espectáculo- o, ni siquiera, a una tasa? Pero en fin, eso es ya mucha digresión.

··········Y las notas negativas: Mi manía personal contra la cámara en mano cuando no procede; no me quejo de ella cuando se viaja, o se filma una discusión confusa en una comisaría, o se mira a una persona esquinadamente desde lejos, sino en los diálogos plano/contraplano en torno a una tranquila mesa de oficina, con el operador fingiendo estar afectado por párkinson, o cayéndosele torpemente la cámara una y otra vez. ¿Cómo pretenden que atienda a la historia con esos jueguecitos? Y la penetración publicitaria, tan torpe, tan de teleserie, con una mano que se levanta para llevar la bebida a la boca y se para el tiempo suficiente para que dé tiempo a identificar o leer la etiqueta; cualquier día los actores van a parar para comentarnos las virtudes de una aspiradora, ya sucede en la televisión y lo admitimos.