Archivo de Febrero 2009

S-21, la machine de mort Khmére rouge / S-21: La máquina roja de matar

Viernes, 27 Feb 09

··········Este documental decepcionará a quien espere aprender algo de la historia de Camboya en el último tercio del siglo pasado, o al menos algo sobre el contexto de los masivos bombardeos yanquis, la guerra civil, el triunfo de los jmer rojos, su quinquenio en el poder y la liberación a cargo de los vietnamitas. De todo ello se dice menos que este párrafo y en menos tiempo de lo que has tardado en leerlo.

··········No es un error, claro, es una opción. El documental sólo se interesa por las prácticas (secuestros, torturas, asesinatos) realizadas en un centro concreto de detención, así como por algunos personajes que estuvieron ahí, como presos o como guardianes. Personalmente, habría preferido un enfoque más holístico, porque desconfío de esas visiones de la barbarie que hablan sólo de la persona (de lo malos que podemos llegar a ser todos), en lugar de situarlas en el contexto en que esos impulsos salvajes quedan regulados, políticamente respaldados, socialmente utilizados por los mejor situados.

··········Rara vez los personajes hablan a cámara. Casi siempre se trata de entrevistas entre superviviente y torturadores, o éstos charlan con su atribulada familia, o varios de éstos recuerdan cosas en una a modo de terapia de grupo. Eso es en realidad la peli, una terapia: para los que sobrevivieron es la oportunidad de expresar sentimientos (aquél tan demoledor de los supervivientes de los campos, “¿por qué yo sí?, ¿lo he merecido más que todos los que murieron ahí?”, que probablemente fue el que llevó al suicidio a Primo Levi) y de enfrentarse y preguntar a los que eran guardianes en ese centro los porqués. Los diálogos son tensos, claro, pero -¿cultura oriental?- prácticamente sin gritos, sin agitación física.

··········Eso refuerza el golpe que te da la exhibición de la barbarie: que los propios carceleros van explicando con calma lo sucedido (“éramos chicos entre 14 a 25 años, llenos de energía sexual, por eso violábamos”, “nosotros también estábamos presos ahí, quien no obedeciera se enfrentaba a la muerte”, “ayudábamos a los presos a redactar sus confesiones autoinculpatorias para que no se les torturara más”, …).

··········Ahora bien, no me parece un estilo apropiado para hacer un largometraje. Largas repeticiones de un suceso, llegan a quitarle fuerza. A ratos, y parece imposible con este tema, resulta aburrido. Tampoco hay nada en la dirección que contribuya a impresionar o a fijar conceptos, todo resulta un tanto plano y despojado, confiado a la fuerza de lo que se dice.

··········Está el tema de la “banalidad del mal”, tan aplicable aquí como en lo referido al nazismo. Curiosamente (pese a lo que uno pueda esperar de una sociedad oriental y en un periodo –el jmer rojo- en que se cerraron escuelas, se quemaron libros, se ‘acampesinó’ a los intelectuales) hay todo un aparato administrativo bien prolijo –en el sentido europeo, no en el argentino, del término- de anotaciones, listados, confesiones escritas, fichas policiales, que permite reconstruir mucho más de lo sucedido que lo que suele ser habitual en estos casos de crímenes contra la humanidad. Y también el tema del perdón, ¿se puede perdonar a quien no ha reconocido ni un error?, ¿hasta qué punto en la escala jerárquica de los torturadores se puede considerar exculpados por miedo insuperable? En este tema es interesante como funciona la expiación religiosa de las culpas: la familia de uno de los torturadores le aconseja que pague unos céntimos por una ceremonia de perdón para que transfiera el mal karma a los muertos.

La prima Angélica

Domingo, 22 Feb 09

··········La verdad es que este tipo de películas, hechas todavía bajo la censura franquista, pero tocando ya temas que no se habían tratado antes, es esperable que envejecieran mal, porque trataban de decir lo no dicho, y ahora ya nos pillan con todo casi demasiado oído. Pero no.

··········Supongo que estará también en otras películas anteriores, pero me parece un hallazgo la idea de contar una historia del pasado no mediante flashbacks, sino proyectando al personaje de hoy al contexto que recuerda. Porque en realidad es así como vivimos nuestro pasado; es tan difícil obtener el recuerdo de lo que de verdad veíamos, oíamos y sentíamos, que siempre acabamos siendo nosotros, nuestro hoy, quienes nos transportamos ahí, en lugar de conseguir traer hasta aquí a quien fuimos. Hacerlo además con esa naturalidad, y con un actor que arrastra una imagen muy diferente, como José Luis López Vázquez, pues más meritorio.

··········Aparte de eso, hay temas buñuelescos (aunque yo diría que él lo hacía mejor) con la parte más oscura de la religión, no sólo las tradicionales amenazas aterrorizantes de los ejercicios espirituales para chavales que tan bien contaba Joyce, sino las imágenes morbosas (San Esteban, la monja con estigmas, la torturada, el gusano saliendo de la podredumbre humana…). Y, claro, el sentido del humor de Azcona, como ese Fernando Delgado con el brazo escayolado en forma de saludo fascista, que se nos quedó en su día como icono de la peli.

··········Ése es otro tema interesante, el protagonista arrastra en su cabeza a su actual primo político a representar el papel de un tío suyo en 1936. Con una imagen de los calcetines, del cambio de los calcetines con liga de los años treinta a los ejecutivos de los sesenta se consigue vincularlos y hacer que ese tipo segoviano, de orden, invirtiendo en una parcela para hacerse el chaletito, sea en realidad el trasunto de los vencedores de la contienda.

··········En fin, que no, que no ha perdido interés. La copia que pasa la Filmoteca tiene el color deteriorado, como virado a rojo, lo que le da un aspecto original.

Hoy no se fía, mañana sí

Domingo, 22 Feb 09

··········Mientras veía yo esta peli, me acordaba de las de Álvaro del Amo. Más que a “El ciclo Dreyer”, que podía tener un pasar, me recordaba a “Una preciosa puesta de sol” que no me gustó nada. Es cierto que esa afectación en el diálogo, esa ausencia de naturalidad en movimientos, en decorados y paisajes desprovistos de vida, no deja de ser un estilo, y que a Rohmer le admito con gusto un estilo similarmente formalista. Pero, vamos, que no es lo mismo. La sensación que me producía era la de “tengo tan buena historia que contar que para qué me voy a molestar en construir todo lo demás de una forma natural”.

··········Durante toda la primera mitad, la protagonista, una huerfanita pobre que trabaja de mecanógrafa, se pasea, con la cara pintada como una actriz y vestida de Zumalacárregi (¿?), por variados escenarios, siempre envarada. Los demás actores resultan más naturales.

··········El caso es que la historia podía ser interesante. Hay pocas películas que cuenten relatos sobre los servicios secretos franquistas, que, cutres o no, ahí estaban y mucho trabajo tuvieron. La relación entre ellos y el poder, las fuerzas policiales normales, la autoridad moral eclesial, el uso de la psiquiatría… Hay mucho tema interesante, pero para cuando la peli empieza a entrar en eso, mi interés ya lo ha casi perdido.

··········También podría salvarse la evolución de la protagonista, desde su condición de beata soplona a los cambios posteriores. Una cierta solidaridad de hospicio, mucho más potente que la superestructura cultural e idelógica con la que va viviendo.

··········Y me parece digna de destacar la ambientación. No la habitual de las grandes producciones españolas, donde se gasta una millonada en que por una calle conocida pase un coche de época, sino la decoración cotidiana, la sensación de grisura (hasta en el color de la peli), de tristeza.

Slumdog millionaire

Miércoles, 18 Feb 09

··········Creo que quien haya recibido informaciones sobre la indignación de cierto tipo de indios, la prohibición de exhibición en ciertos lugares, el boicoteo en otros… llevará a la sala una predisposición que esta peli deshará pronto: esto no es más –ni menos- que un bonito cuento de amor. Cierto que, sobre todo en la primera mitad, la narración incluirá la visión de una realidad terrible, pero ¿acaso no son terribles los cuentos?, ¿el lobo no devora ancianas y luego es abatido?, ¿la niña no agotará las cerillas de la caja? Aquí la miseria, el fanatismo, el abuso es el ominoso paisaje, pero Jamal, Salim y Latika pelean y sobreviven contra males concretos, contra individuos; no hay un sistema de valores en oposición a otro. Incluso cuando Jamal es preguntado por un Dios en el nombre del cual perdió a su madre, él, miembro de otra religión en minoría, echa tanto la culpa a Alá como a Rama.

··········Un cuento de amor, pues. Con músicas bonitas y, ya al final, broche bollywoodiano (que se perderá quien no se quede a los títulos de crédito). Me parece muy eficaz e inteligente (en tanto completa el cuento con otros temas y estilos, lo que extiende el interés de la película) la planificación del guión. Utilizar las sucesivas preguntas del concurso para narrar cronológicamente los sucesos previos, interponiendo un momento temporal único (el interrogatorio policial del concursante) para ir llamando a los flash back, resulta muy elegante. Muy pronto vamos a saber que estamos en el momento previo a la catarsis (la sesión final del concurso), pero esa elección de un momento espacio-temporal (la comisaría, el interrogatorio), nos ahorra que cada vuelta atrás salga siempre de una cámara poniendo borrosa la imagen del concursante con fundido al suceso del pasado.

··········Por otra parte, está la misma mirada irónica sobre el dinero que ya puso Boyle en “Millones”. Aquí los millones de rupias sirven para que un par de desheredados (literalmente: no han recibido nada material de sus padres) trastoquen el funcionamiento de un programa de televisión; éste juega a obtener audiencia explotando la necesidad o la avaricia de dinero de los participantes, pero de pronto uno de ellos se presenta, y toma las decisiones intermedias desde el punto de vista de la ocupación de tiempo en antena, para poner en práctica su emisión de señales. Realmente ése resulta ser un valor de uso inconmesurablemente superior al valor de cambio de unos millones de rupias. Un poco tangencialmente a esto, recordaba yo mientras la veía que alguien dejó dicho que si fuéramos verdaderamente revolucionarios, deberíamos centrarnos en boicotear e impedir las loterías y los concursos… y el capitalismo se desmoronaría. La, muy bien contada, creación en el imaginario de las masas de la cualidad de héroe para este Jamal que concursa contiene –seguro, es inevitable- ese trampantojo de esperanza frente a la miseria o a la carencia: “es posible escapar, Jamal lo hace, yo también podría tener suerte”; pero me gusta imaginar que (a través del inevitable sentimiento de afiliación, “es uno de los nuestros”) incluye también un “somos nosotros frente a ellos, si Jamal gana, les hemos dado un golpe”, en la cara de ese showman basurilla. Cierto que es una tontería, que la cadena de TV no pierde sino que multiplica sus ganancias, como el presentador, pero no todos los sentimientos felices tienen una base racional… para nuestro mal. Esas masas que se apiñan ante cualesquiera televisores en los suburbios están siendo nuevamente derrotadas, pero tal y como nos lo cuentan Boyle y Tandan, dan ganas de estar con ellos.

··········También es simpática la broma sobre el centro de atención telefónica escocés en Mumbai. Simpática, aunque te da mala sangre luego tener que estar colgando el teléfono a tanto vendedor telefónico o gritando que quieres un supervisor que no te dé respuestas leídas.

··········Me gusta mucho la luz, intensa, no cegadora y … no sé, ¿húmeda? Hay algunos momentos que me parecen excesivos en la elección de la situación espacial de la historia (el Taj Majal, el desierto hotel de superlujo, la cima del rascacielos en construcción); creo que es un efectismo innecesario, porque la historia sería igual de potente en un santuario desconocido, un motel creíble, una terraza de chalet, pero en fin, los productores a veces necesitan enseñar el dinero que gastan. Pero, en conjunto, un entrañable cuento de amor.

The reader / El lector

Martes, 17 Feb 09

··········La mayor parte de la trama de esta peli, y desde luego los sucesos sustanciales de la misma, se basa en una sorpresa (así que no sigas leyendo si vas a verla) que es bastante increíble. Teniendo en cuenta que las cosas que suceden, en lo afectivo y en lo judicial, son bastante graves, esto es un notable handicap a la hora de entrar en la historia. Se trata del analfabetismo oculto de la protagonista, argumentable a lo mejor en otros tiempos, otro país y otras profesiones. Pero que una obrera de la Siemens en la república de Weimar, militante de un cuerpo de guardias carcelarios de las SS, cobradora de tranvía, acusada en un grave juicio penal, … no haya tenido jamás que rellenar un formulario y haya podido mantener oculta su agrafía (que se presume total, al punto de que su firma no incluye su nombre hasta que aprende a leer) es tan chirriante que me estropea todo el armazón montado sobre este tema.

··········Por lo demás, y aunque lo sustancial de la historia es una relación afectiva (a ratos amorosa y erótica) a lo largo del tiempo, tampoco ésta resulta fácil. Si la inestabilidad de ella durante la primera fase puede ser comprensible (por su déficit de autoestima frente a él por el analfabetismo, por la dificultad de llevar una vida común tras un pasado de guerra y otras violencias, quizás también por la diferencia de edad), cuesta más entender su vergüenza cuando ya es una mujer sola, cuando no hay nadie que a ella le importe atento a su imagen pública de iletrada. Cosa parecida me sucede con él: tan poco se dice de cómo le afectan los hechos del pasado nazi de ella (todo se confía a la atribulada cara del actor, muy eficiente) que su cruel reacción (también poco esperable, pero, claro, las películas se hacen sobre los comportamientos raros más que sobre los normales) bien podría ser sólo la expresión de su venganza por haber sido repentinamente abandonado y desposeído de una relación sexual satisfactoria en su adolescencia. Creo que en parte estas disfunciones sentimentales que creo notar se deben a que hay una especie de pudor, o una voluntad de no repetir lo mismo que cien películas anteriores, en los sentimientos que despierta en un ciudadano alemán (carente, como el protagonista, de uso de razón durante el nazismo y la guerra) la culpa colectiva y a la vez de redireccionamiento de la culpa a unos cuantos para exonerar al resto de la sociedad.

··········Sin embargo, lo poco que se dice de esto es lo que me resulta más interesante de la peli. No tanto las desgalichadas frases de una discusión melodramática entre estudiantes como unos escasos apuntes del catedrático (un afectado Bruno Ganz) sobre hasta dónde llega la función del derecho, que luego se concretará en el juicio (donde, resulta curiosa la diferencia con el sistema judicial español, el presidente del Tribunal que juzga actúa verdaderamente como si fuera el ministerio fiscal… o está mal contado). Ese tema resultaría especialmente interesante si se tratara más (en estos tiempos en que, a trancas y barrancas, empieza a funcionar el Tribunal Penal Internacional, avanza –como tortuga- el concepto de jurisdicción universal, se revisan las amnistías presuntamente pacificadoras para poder construir el futuro sobre la verdad y no sobre el olvido, etc.). De todo eso poco, y poco sustentado en los protagonistas: ¿cómo se ve moralmente a sí misma la protagonista si veinte años después sigue encontrando funcionarialmente correcto su comportamiento en el suceso de 1944 que se narra?, ¿cómo vive la percepción del nazismo el chico –que no abrirá la boca sobre el tema- cuya familia, bien situada, sin duda vivió en Neustadt durante los años de la barbarie?

··········También me resulta interesante el tema de asegurarse a sí mismo el no perdón por parte de la dama judía neoyorquina, aunque la escena sea patética por los balbuceos de Fiennes. ¿La memoria exige no perdonar?, ¿hay delitos cuya culpa no se paga jamás?, ¿incluso si, como ha recordado el catedrático, sólo se juzga lo que es penalmente mensurable, no lo moralmente condenable?

··········Releyéndome, parece que la peli va de nazis y juicios. Hay de eso, claro, pero es más bien una compleja historia de amor, o de esa otra afectividad que no es tanto odio como desamor. Y se ve bien. Cierto que sobre lo que debería ser más bonito (las lecturas proteicas, desordenadas –un fogonazo de recuerdo para el magnífico “Leer con niños” de Santiago Alba que me pasa bnbb-) se pasa un poco rápido y por encima para mi gusto (hay más emoción en el cuento que narra Streep en “Memorias de África” que en todos los mal escogidos fragmentos que se leen aquí), pero no deja de ser agradable de ver toda la primera parte.

La teta asustada

Lunes, 16 Feb 09

··········Tengo yo un par de problemas con esta peli. El primero es el tono, la forma de contar la historia, que me parece la forma típica de intelectual hispanoamericano. Es un tópico, claro, pero es lo que tienen los tópicos, que son mentiras muy cómodas para explicarse. Es algo así como una renuncia a la naturalidad, películas pobladas de miradas y largos silencios. Es cierto que en este caso miradas y silencios derivan también de la trama pero, … es la sensación de asistir más a una tesis que a una historia. Tampoco es algo exagerado –era mucho peor hace veinte años-, pero ahí está (como estaba también en “Madeinusa”).

··········El segundo problema tiene más que ver con mi incompetencia. Se supone que la película cuenta un viaje del miedo a la libertad, y sucede que yo no acabo de discernir cuáles de los sucesos de la trama son los que provocan ese cambio (y digo que soy yo, en primera persona, porque a la película la premian y alaban quienes mucho saben). Algún suceso que se cuenta como catártico (el abandono en la calle de la protagonista tras unos comentarios cruzados sobre la autoría de una obra –la SGAE, por todas partes ella-) para mí debería provocar un retroceso y sin embargo parece que es un avance hacia la superación del mal interior de esta mujer.

··········En todo caso, y a salvo de que creo que a mucha gente no le entraría cómodamente por lo que intentaba frustradamente explicar en el primer párrafo, a mí me resulta una película muy interesante. Por la historia en sí: la transmisión del miedo entre generaciones (aquí explicada mediante una enfermedad, esto es, un mal), la lucha por la memoria colectiva (aunque sea un cantar –o más bien un narrar con tono- en un idioma propio, resistente al castellano de los blancos), la necesidad de no ocultar lo sucedido (aunque sea manteniendo un cadáver sin enterrar, impidiendo incluso que se oculte bajo una cama, asegurándose de que no se olvide lo que sucedió allí donde sucedió).

··········Pero también por muchos elementos colaterales. La verdad es que pocas veces he visto que funcione en cine el realismo mágico importado de la literatura. Sin embargo aquí (creo que quizás por centrarse más en el anverso realista de manera que el reverso mágico nos llegue a un nivel perceptivo menos intelectual) hay muchos elementos hermosos y significativos de ese estilo: la muerta no inhumada, claro, pero también la patata como mecanismo antiviolación, las escaleras que trepan el cerro, incluso toda la parafernalia kitsch de la compañía de celebración de bodas, una ritualización de la felicidad allí donde ésta resulta más difícil.

··········Aparte de eso, la originalidad en estos tiempos de que la cámara no esté en manos de un parkinsoniano; y que por dura que se ponga la trama nadie tira al suelo todos los objetos que haya sobre una mesa: aquí se tira un piano por un ventanal; las cosas, a lo grande.

Frost/Nixon / El desafío: Frost contra Nixon

Miércoles, 11 Feb 09

··········Bueno, aunque no creo que nadie vaya a ver esta película con tal intención, conviene avisar de que el espectador no obtendrá una visión general del caso Watergate. En buena medida porque se da por sabido casi todo (salvo lo que se dirá). Aparte de eso, la factura es un poco cutre, un tanto televisiva. Pero sobre todo, lo que resulta decepcionante es la forma de generar y resolver tensión:

··········La entrevista entre Frost y Nixon se pactó en cuatro sesiones. Quieren las normas del suspense que los tres primeros asaltos sean para Nixon por puntos, de manera que luego pueda resultar catártico una especie de KO en el cuarto a beneficio de Frost. Pero para ello se recurre a dos elementos bastante raros: una extraña y algo etílica llamada telefónica (descontrolada por todos los asesores del expresidente –por cierto, parece que en EUNA el tratamiento que reciben éstos es el de “presidente”; se ve que imprime carácter-) de N a F, suficiente para cambiar la actitud de éste; y un documento, de los miles que estaban disponibles en la biblioteca pública, que resulta revelador, y que difícilmente puede creerse que, unos cuatro años y cientos de investigadores después del impeachment, fuera desconocido. Lo curioso es que la película está basada en lo que realmente sucedió. No sé si estos dos elementos serán licencias al reescribir la historia.

··········En mi opinión, hay un par de cosas de interés. Una es el juego psicológico entre ambos. Partiendo de dos personalidades diferentes, una de showman, empática, de trato seductor, otra de alguien que rehuye el contacto con otros, que no disfruta, resulta que es el segundo quien, quizás por la situación de agobio, resulta tener más inteligencia emocional que el primero. Con unos trucos –quizás a veces algo burdos, como el de “¿fornicó usted un poco anoche?”- y un eficiente uso de una hilación de frases que dificulte mucho cortarlas, N se impone a F a menudo.

··········La otra tiene que ver con el objetivo de esas entrevistas. Demos por hecho que Frost las planeó en beneficio de su ego y de su bolsillo, pero en su equipo hay gente muy implicada, personas para las que la corrupción de la más alta instancia del poder que supusieron las torpes maniobras presidenciales en el Watergate, fueron la guinda de una presidencia abominable (Vietnam, Camboya …). Esas personas intentaban obtener en las entrevistas una confesión de culpabilidad. Esto tiene importancia porque Nixon había obtenido, con el indulto de Gerald Ford, lo que en mi pueblo llamamos hacer un pinochet, o sea, irse sin pagar. En la película están entreverados unos testimonios de algunas personas que estuvieron implicadas en esa entrevista; pues bien, el más militante en obtener una confesión de Nixon que le pusiera en su debido lugar ante los espectadores, confiesa algo así como que cuando vio la entrevista se dio cuenta de que, en los tiempos de la televisión, eso se obtenía con una toma de menos de un minuto, en que el ex presidente queda con la mirada perdida (rasgos hinchados, exudando soledad). Digamos que me da la impresión de que es ese militante investigador quien ha quedado atrapado en la cultura de la imagen televisiva. Llamadme antiguo, pero donde esté un buen juicio, una condena pública…

··········Una curiosidad: en el sistema estadounidense de clasificación moral de las películas, ésta figura como R. En imdb hay unos divertidos comentarios al respecto, intentando explicarse el por qué.

Revolutionary road

Martes, 10 Feb 09

··········Puede que sea por que tenga como objetivo ser una historia de muy general aplicación, que se haya desnudado de lo que pudiera tener de específico y personal, puede que sea porque proceda de una novela mal resumida, el caso es que en esta peli falta un elemento esencial para que se desarrollen bien los tres temas que trata: nuestra percepción de nosotros mismos como especiales y hasta qué punto es un engaño necesario para vivir; lo que hace el tiempo y las decisiones que se van tomando con las posibilidades de futuro, y la posición de dominación del hombre sobre la mujer. Al haber decidido no contarnos gran cosa de la pareja protagonista antes de que les veamos ya en el problema, es difícil sostener en el aire la decisión que pretendidamente toman o esquivan.

··········Fundar los conceptos de sentirse especial y de tener unas espectativas respecto al propio futuro en tres contadas frases del que será marido, alcohol en mano en una fiesta (frases tontorronas que hasta yo habré dicho alguna vez para hacerme el interesante) y en una afición artística, la interpretación, en la que será esposa (afición de la que tampoco sabremos nada más allá de una función que no resulta bien), es como poco arriesgado. Todo el desarrollo de la trama, a partir de una decisión tomada en el filo temporal último (ahora o nunca, ¿”Corre, conejo”?), y movida anímicamente en que hay muchas capacidades personales por desarrollar a mí no me convence.

··········Cierto que tampoco es imprescindible para hacer esta buena película, pero queda un poco como un ejercicio de estilo: ni me hace falta contaros eso, sólo quiero centrarme en un punto de la historia de esta pareja y lo que sucede a partir de ahí, lo demás que lo ponga el público. Este despojamiento está también en otros elementos: dos hijos, que tendrían que ser sustanciales en la trama, a la vista de la decisión tomada o esquivada, resultan fantasmales; sólo aparecerá el recuerdo de un padre (muy significativo, eso sí); y nada de los antecedentes culturales de ambos.

··········A cambio, una peli con un contenido muy interesante, un poco gritona y forzada en los momentos cruciales (sí, es cierto, es inevitable, ahí está la escena en que alguien se acerca a una mesa poblada de objetos para esparcirlos por el suelo de un manotazo, apuesta cumplida), pero en general muy matizada, y no siendo nada fácil porque los personajes dudan, avanzan, retroceden. También me gustan ideas como traer a un loco para que diga las verdades del barquero, aunque luego se lleve a extremos poco sutiles (oportuno que sea él quien dice la mejor frase de la película: “yo no querría ser ese niño”, que me gusta pensar que está detrás de los hechos finales). O aquella otra, tan elegante, de que una película en la que la protagonista pide continuamente silencio para que le dejen pensar, o al menos ordenar lo que siente, mientras los otros no se contienen; termine con dos actos de silencio (el vecino que ordena que de nuestros protas no se le vuelva a hablar y el marido del personaje de Cathy Bates, bajando el volumen de su audífono) que tienen ambos el objetivo de poder mantener el mejor recuerdo posible de esa pareja.

··········¿Se habría querido esa pareja si no se hubieran considerado especiales uno al otro? (¿en qué consiste el enamoramiento sino en eso y un poco de hormonas?); ¿no es una tautología que algo no se hace porque ahora mismo no es todavía el momento, y no es el momento todavía porque aún no se hace?; ¿es vivir en un suburbio residencial lo que bloquea las capacidades de crecimiento y de independencia económica de las mujeres, o es para asegurar eso que se vive en ese tipo de suburbios? (sobre esto, véase lo que escribe la geógrafa Miralles-Guasch).

Dieta mediterránea

Lunes, 9 Feb 09

··········De una comedia, uno espera que le hagan reír. No es el caso, pero quizás es que no pretende ser una comedia, aunque sea de Oristrell y los publicistas la vendan como tal. La historia no tiene gracia, no hay gags visuales ni apenas verbales. Dos actores con gran vis cómica como Paco León y Carmen Balagué están como contenidos, como intentando no caer en aquello por lo que son famosos.

··········Hay incluso algunos momentos muy torpes en el guión. En dos escenas importantes (el padre yéndose en ambulancia después de haber sido sorprendido en una infidelidad, la pareja discutiendo mientras enseñan el chalet que piensan comprarse) hay de pronto un cambio de conversación inopinada, que no tiene relación con el suceso en cuestión, como si faltara una secuencia… o un razonamiento.

··········Sí se ve algo de platos de cocina curiosos, pero especialmente cuando el personaje pasa por una fase en plan “El Buli” y otros posmodernos desconstructores; no hay sin embargo ese mostrar la cocina como una elaboración, como un oficio con sus materiales, sus tiempos, su saber hacer. Todo un poco por encima.

··········A la postre, no me parece deleznable. Aunque no tenga interés, es tan blandita, a ratos simpática incluso, que se digiere bien. Y, sobre todo, lo que puede resultarme curioso es la relación en plan “Jules et Jim”, la forma desinhibida de contar un triángulo poco convencional, al estar basado en que B y C aman suficientemente a A; si sólo el ángulo de A se mueve principalmente por su propio interés, al ser B y C genuinos amadores, el triángulo funciona, pese a la esperable conflictividad. Amores que superan el instinto de posesión. Pero, vamos, como apunte, no es que se profundice mucho en eso.

··········Viéndola, no conseguía que se me quitara de la cabeza otra peli con una Molina a cargo de un restaurante, “La mitad del cielo”. No es que tengan mucho que ver, pero igual que aquélla bajó mi opinión de Gutiérrez Aragón, ésta de ahora lo hace con la de Oristrell. Y ambas me ratifican en ese repelús que me causan las actrices de esa familia, tan intensas, con esos hablares tan enfáticos y esas convivencias tan difíciles.

Doubt / La duda

Miércoles, 4 Feb 09

··········Creo que es una de esas películas con varias capas diferentes, bien tramadas. Por un lado, hay unos hechos concretos (una vaga sospecha de un acto de pederastia) y los movimientos de unas y otros al respecto; por otro, un debate sobre la actitud de quien realiza y tutela un proceso educativo, en cuanto a hasta dónde puede usarse el amor y hasta dónde la autoridad para realizar la socialización correcta de los menores; en tercer lugar, y hacia el interior de las personas, el efecto de la duda, de la construcción de una percepción de la realidad y su exposición o no al efecto de las construcciones de los otros o de eso que convenimos en llamar hechos; y en cuarto lugar un contexto social que a su vez es por un lado iglesia (porque es ésta, y no religión o Dios, la presente en la historia) y por otro lo que se iba construyendo de lo que fueron los tremendos cambios de los años sesenta del siglo pasado, tanto en cuanto a derechos (aquí especialmente los de no discriminación racial, igualdad de sexos y no discriminación por opción -¿opción?, ¡qué opción!- sexual) como en cuanto al cuestionamiento de la autoridad. En fin, una película tan compleja como este párrafo, pero mucho más rica y bien armada y legible (visible, vaya).

··········Su aspecto es bastante clásico, aunque yo no tenía la sensación de estar viendo una obra de teatro (es de donde viene el guión). Me parece que utiliza bien los espacios (los colegiales, las residencias de curas y monjas, el jardín, las calles) y los elementos simbólicos, como ese viento tremendo, descontrolado e imparable, que siempre encuentra un resquicio para colarse y que el personaje de Streep llega a llamar… ¡peripatético! Y como esa paloma atrapada en la cúpula de la iglesia (como dice Joan Margarit en “Església”: He entrat dins el silenci i la penombra. / M’assec en la duressa d’un dels bancs. / … / Sento unes veus cantant de nens i nenas, / apagades darrere els murs gruixuts. / … / Les cançons infantils / em fan, ja, tanta por com les esglésies.).

··········Yo no hablo en esta bitácora demasiado de las interpretaciones de los actores, pero en este caso hay momentos como la compleja conversación entre la monja principal (Meryl Streep) y la madre de un niño (Viola Davis) en que me doy cuenta de que no son sólo los diálogos o esa cámara participativa, que las sigue por la calle, gira sobre ellas, …, sino que es la capacidad que tienen algunas personas para transmitir sentimientos complejos de manera que te confundan tanto, y te perturben tanto como si estuvieras participando en la conversación. Como contraste, alguna conversación entre Hoffman y Streep ya me recuerda a dos actores actuando; pero en general todas las interpetaciones me gustan.

··········Otra de las líneas de narración interesantes es la confusión entre delito y pecado al hablar del acercamiento de un adulto a un menor, y que en estos tiempos en que se legisla a golpe de televisión va siendo común (no recuerdo en qué país de Oceanía se ha penado la posesión de unos dibujos de los Simpsons desnudos). Con inteligencia, en mi opinión, se nos evita aquí un relato final de los hechos entre adulto y menor (o, en plan más cutre, se nos deja en la duda), porque lo importante son los elementos que nos han dado para construir el contexto (“el niño es así y es por eso que le pega”, “es sólo hasta junio”, ¿un abrazo en privado es diferente del que se da en el pasillo ante todo el mundo?, ¿pasó algo en anteriores parroquias?). Lo importante es eso: cuanto más grave es el tema, más importante es que la mirada a lo fundamental (la mirada no fundamentalista) sea capaz de reconocer si es cierto que el diablo está en todos los detalles o no.