Archivo de Octubre 2008

Los años desnudos

Martes, 28 Oct 08

··········Pensaba yo que iba a ser una película sobre el tiempo en que despertó el cine erótico (“S”, se clasificaba entonces, aunque recuerdo que la primera película que yo vi con esa clasificación era la “Marcha triunfal” de Marco Bellocchio, que no era precisamente cine para alegrar la vista). Pero es más bien sobre una amistad a lo largo, que decía el poeta.

··········Y es una pena, tanto trabajo de ambientación para omitir prácticamente por completo las circunstancias de la época; apenas alguna pintada, un amago de polémica sobre si ese cine era degradante para las mujeres, … ni siquiera se data bien la película, el único referente que veo es que en los primeros momentos ya hay alguien comprando “El País”, por lo que es al menos 1976. Aparte de no contar mucho sobre la situación social en la época, también se desperdicia bastante la posibilidad de hacer un poco de glamour nostálgico; incluso habiendo bastante escena de discoteca, apenas hay canciones (eso sí, pimpinelas y pabloabrairas).

··········Queda por tanto la amistad de ellas. Me gusta la historia del personaje de Candela Peña, porque no hay un blanco/negro entre mantener la dignidad del oficio y ganarse la vida, sino una situación más matizada; por su tierna capacidad de autoengaño y sus ojos de cordero en trance de degüello pero resuelto; y en fin, porque es ella. Pero la rareza de la chica alta, en torno a la que gira buena parte de la historia no me parece bien resuelta: ya desde el principio se sabe de una situación de abuso, que la final resulte incestuoso no creo que sea lo determinante; por otra parte, la yonqui indudablemente tiene alguna historia detrás (se supone que era lumi antes que actriz) pero no nos dicen nada. La amistad, al final, es como una de esas que se desarrollan en otros trabajos: no hay una verdadera relación personal íntimamente afectiva, pero hay tanto contacto (y en este oficio, literalmente) que inevitablemente son las personas hacia las que una de vuelve al necesitar recibir ayuda, o darla.

··········En fin, no es desagradable de ver, pero me parece flojilla. A veces me parecen más interesantes las historias de los demás personajes, el productor, los padres de Candela Peña, el director, …

La vida en rojo

Lunes, 27 Oct 08

··········Hay veces que parece que haciendo una película militante, que hable de lo que se debe, la técnica ya no es importante. A mí ésta me resulta muy decepcionante, aunque haya en ella gente que se lo toma en serio.

··········Pero todo es un batiburrillo, todo. La música está llena de Haendel un tanto fuera de lugar en muchas escenas, pero además, ópera de Glük, para luego en las carreras ante los grises meter algo yanqui gritón de mucha electricidad y percusión. La manera de narrar, mezclando algo, muy poco, de documental, con la historia dramatizada de unos hechos, con una narración clásica, y con una bastante insoportable recitación que mezcla un texto medieval sobre algún monarca con nuestro pequeño generalito golpista; caótico.

··········Pero más caótica aún me resulta la historia. No sé realmente de qué me quieren hablar (supongo que eso corresponde a esas frases publicitarias del tipo un fresco sobre la represión), si del chaval torturado y desaparecido, si de una chica que realmente no sabemos qué relación tiene con él (porque no parece pertenecer a la misma célula del PCE), si de otros miembros de la célula, si de unos jovencitos que están haciendo un documental (de quienes y de cuyo trabajo tampoco nos dirán nada), si del profesor, si de la constancia de la abuela del desaparecido… Todo con cambios temporales, con representaciones de lo que está contando alguien a los documentalista.

··········La historia llega además a ser bastante confusa en algunos aspectos. Yo al menos no entiendo qué hace que el profesor se convierta, por dos veces, en clochard en París, cuando parece haber tenido cierto amparo de compañeros y cuando puede volver a España y cuando no sabemos de nada distinto a su expulsión que le haya afectado (¿enamoramiento de Ingrid Rubio, de esos de al cuarto de hora?). Todos los interrogatorios sobre Guillermo me resultan especialmente confusos, cuando el profesor, con una novela delante firmada bajo ese nombre niega serlo; yo creo que cualquiera como el profesor, sin mucho que ocultar, habría hablado como loco, contando la verdad, para dejar claro que no tiene que ver su pseudónimo con un nombre de clandestinidad, quién en su juicio usaría como nombre clandestino el que se sabe que usa como escritor de prensa de quiosco. Y luego, las conversaciones con el policía responsable de las torturas (¿qué por qué de pronto al final resulta ser multimillonario, un simple funcionario?), que siempre está dispuesto a hablar y que luego se mosquea si le ponen cara de asco (y a la vez, ¿los documentalistas ponen cara de asco por que es de los malos?, ¿es que no sabían con quién iban a hablar?), y el pobre Armando López Salinas utilizado para que esté todo cabreado en una escena, sin frase. No sé, todo me resulta cutre, mal contado, confuso.

··········Y es una pena, porque habría que hablar más –y mejor- de toda esa gente que se estuvo jugando el tipo a veces por un simple panfleto, y de sus abuelas, y de los que no hicieron lo que otros pensaban que debían hacer e hicieron menos, pero hicieron algo, y de los que consideraron que la gravedad e injusticia de la situación les excusaba para todo, … no sé, hay mucho de que hablar pero apenas se hace. Y ya que no se hace de la lucha y resistencia de los obreros, pues al menos que se haga bien de la de los estudiantes. Ahora me parece que era mejor aquella “Viva la clase media”, pero a saber.

Etz limon / Los limoneros

Lunes, 27 Oct 08

··········Los hechos de la trama ya tienen interés en sí, como muestra del estado de la cuestión en Palestina. Hay una buena capacidad para mostrar una faceta del conflicto, la tensión presente, la línea entre defensa y paranoia, a partir de algo que de ser anecdótico se convierte, a causa de esa tensión, en un notable conflicto judicial: la cercanía de la nueva casa del ministro de Defensa de Israel a una parcela de limoneros cultivada por una mujer palestina sola y su anciano empleado. Es una buena idea, porque deja salir mucho sobre las actitudes, los miedos, las actuaciones habituales de las partes en conflicto; la mirada periódicamente se eleva y muestra el muro ilegal que encierra a la vez a unos físicamente y a otros en su miedo (aunque nada de comparaciones compensatorias, ¡quién pudiera elegir!)

··········Pero quizás sea más interesante la historia de esa mujer. Porque realmente, y más allá de su derecho como palestina a seguir cultivando su tierra, su resistencia es algo mucho más personal. Los limoneros le dan lo que han dejado de darle sus hijos, lo que a saber si alguna vez le dio su marido, lo que en ningún caso le va a dar su comunidad, siendo mujer y sola. Los árboles reciben, son cuidados, y dan, se entregan en sus frutos. Hay algo atávico en los humanos respecto al daño que produce cortar un árbol, o incendiarlo. Luego puede uno leer, respecto a los de su calle, que están enfermos, o demasiado crecidos, que cada uno que se tale será sustituido por más de uno. Y, sin embargo… son árboles, caray. La mujer (qué atractiva, por cierto, parece por momentos una italiana del neorrealismo) sabe que la alternativa a la lucha es nada, la desesperanza.

··········Pero realmente, la película no me llega lo que podría con esos temas. Tiene, inoportuna pero impepinable, una historia de amor un tanto difícil con el abogado, historia que parece estar sólo para que las escenas finales puedan decir “ni eso, mujer, ni eso”. Una cierta frialdad (me quejaría más si se hubiera pasado en la otra dirección). Algunos elementos disonantes (no sé si se quiere hacer comedia con el vigía que estudia no sé qué cosa en su garita; no sé si me quieren contar o no una historia entre el ministro y su asistente). Eso sí, magnífico el retrato del marido muerto, ahí en la cocina.

La Grande Guerra / La Gran Guerra

Viernes, 24 Oct 08

Retrospectiva Mario Monicelli

··········La Primera Guerra Mundial fue la primera en que hubo un intento por parte de la clase obrera de frenarla, desvelándola como una pelea entre millonarios en la que los muertos los iban a poner los trabajadores. No funcionó, claro, pero ha sido también una de las más productivas, como imagen, para desvelar la barbarie de la guerra. Las posteriores tienen un aspecto más político (de la II G M se habla como de una lucha contra el nazifascismo, de las de la guerra fría se cuentan en términos democracia contra comunismo, …) y de ahí salen con facilidad razones que las justifiquen. La Gran Guerra es un buen fundamento para toda una mitopoyética del pacifismo, y las novelas (como “Sin novedad en el frente”) y las películas (como “Senderos de gloria” de Kubrick) no suelen tomar partido entre aliados e imperios centrales, sino entre la paz y la guerra, entre quienes ponen los muertos y quienes se llevan los beneficios.

··········Pues bien, en esa línea, me parece muy interesante y eficiente esta película, porque es capaz de denunciar manteniendo un tono de comedia. Los personajes de Alberto Sordi y de Vittorio Gassman están para provocar risas y sonrisas durante todo el largo metraje. Sin embargo, la historia, basada en un cuento de Guy de Maupassant, va dejando entrar en nuestras cabezas la denuncia de la barbarie de la guerra; en mi opinión de una manera muy bien dosificada a lo largo de la narración, pero también muy inteligente porque por ejemplo atacando el coste en vidas humanas de la incompetencia o la vanidad de un oficial (como en “Senderos de gloria”), se hace sin perder la mirada humana y comprensiva –no justificadora- sobre ese oficial, u, otro ejemplo, cada amago de situación patriótica pierde inmediatamente su empaque y prosopopeya, convirtiendo por ejemplo una lectura poética en honor a los gloriosos soldados en una peculiar recaudación de dinero para irse de putas; o, y es una de las mejores escenas no ya de esta película, sino de cualquier película de guerra, de masas o histórica, la entrada en la ciudad de un batallón de soldados –heridos, cansados, hambrientos- que vienen del frente y que va –con su mera presencia y su avance lento y triste- silenciando la arenga del alcalde, las loas patrióticas de poetisas locales, la marcha de la banda de música, los pañuelos al aire y aplusos de los habitantes de la ciudad, y convirtiendo la fiesta en mujeres llorando en silencio al paso de los soldados. La guerra como es.

··········Esta decisión de hablar de la guerra en las trincheras con humor es autocriticada en la propia película por los soldados que, viendo una revista que trae noticias del frente donde están ellos, discuten y concluyen que sólo los muertos tienen verdadero derecho a hablar de cómo es la guerra de verdad.

··········La forma de irrumpir con la verdad en lo que hasta entonces es una comedia, una farsa en la que vemos al romano Sordi engañar al milanés Gassman (y ambos considerar extranjeros, africanos de idioma incomprensible a los del sur) y a éste vengarse de aquél, …, no es ni más ni menos que un fusilamiento: te movilizan, haces la instrucción, vas andando canturreando con tus compañeros hacia el frente, y de pronto te escogen voluntario y fusilas a alguien que tu capitán dice que es un espía austriaco. Monicelli no pierde el tono (se harán trampas o negociaciones entre sus personajes para ver quién va) ni el ritmo, pero ya te ha golpeado. Y así se van sucediendo los golpes, quizás poniéndose progresivamente más serio (el soldado mensajero que muere por la torpeza de un oficial y que sólo traía una felicitación de navidad, el matar a un austriaco que está tranquilamente desarmado tomando café, …), pero siempre con más cariño que inquisición.

··········Quizás pueda parecer que el final, tanto con los actos definitivos de Sordi y Gassman como con la llegada de unos bersagliere en plan séptimo de caballería puede parecer una especie de rebote patriótico. Pero no lo creo; es cierto que la trama ha ido creciendo en tensión en torno a una escaramuza militar concreta, y que el espectador se pone nervioso porque ve los riesgos, y se preocupa en el combate, y desea que lleguen los buenos, pero en realidad, con las dos horas de película que llevas, lo importante de esos personajes (muchos secundarios muy eficientes) es que son amiguetes, compañeros de batallón que quieren que sus colegas sobrevivan, y no importa tanto que sean italianos o austriacos o qué.

··········Sordi y Gassman son cualquier cosa menos héroes (el segundo de hecho cita a Bakunin para oponerse a la guerra, como algo que no es cosa suya), esquivan siempre que pueden los combates, hacen lo que pueden en cada momento por estar en retaguardia o volverse a la ciudad; pero son compañeros, buenos compañeros entre sí y con el resto de su unidad, y ésa –y no la patria- es la base de sus actos de valor. Aún en el fusilamiento, Sordi seguirá haciendo sonreír desplegando su facundia romana ante el oficial austriaco.

··········Además, me parece muy bien filmada. Hay combates en que se ve con total claridad la guerra de trincheras, con trávelins que te sitúan en la acción a la vez que ves a muchos de los secundarios actuando detalles concretos. Esa mezcla de planos generales con actos individuales es frecuente y muy eficientemente hecha. Unas pocas estrofas de canciones de la época, Sordi, Gassman y Magnano y muchos actores delineando bien sus personajes en dos trazos, y saber qué contar y hacerlo bien.

Maravillas

Miércoles, 22 Oct 08

··········Siempre es muy arriesgado volver a las películas que uno, a los veinte años, consideró muy importantes en su vida. Porque, en realidad, al envejecer descubres que casi siempre lo que importaba es que pasaba entre los trece y los veinte, y poco de todo eso realmente tenía más valor que el tiempo en que te llegaba.

··········”Maravillas”, y no sólo ella, sino “Arrebato”, “Colegas”, “Demonios en el jardín”, “Deprisa, deprisa”, “El corazón del bosque”, “El crimen de Cuenca”, “El espíritu de la colmena”, “F.E.N.”, “Laberinto de pasiones”, “Mamá cumple cien años”, “Ópera prima”, “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón”, “Vida/Perra”, (y aún antes de ese trienio 1979-1981 “Asignatura pendiente”, “Tigres de papel”, “Las palabras de Max” o “Las truchas”) fueron sucesivos golpes para mí. Lo que queda es una relación con el cine y algunas películas lo bastante buenas como para verlas muchas veces.

··········”Maravillas” en concreto. Recuerdo la lata que daba a mis cercanos con la frase que termina la película (“se vive como se sueña, solos”). El concepto del riesgo necesario que luego estará en tantas bildungsroman leídas o vistas. La necesidad de enamorarse de Maravillas o de su libertad. Nina Hagen, que entonces parecía importante. El inicio de las películas de delincuencia juvenil (donde al decir que cumples dieciséis te responden con lástima “la edad penal”). Verla ahora es el encanto de ver que en Azca aún había solares, que Pirri aún estaba vivo, que Quique San Francisco se ganaba aquí su nombre de membrillo, que la gente paseaba del brazo por la Gran Vía.

··········La verdad es que si hablara de su factura, tendría que hablar mal. Hay parlamentos muy mal pronunciados, movimientos ante la cámara ocasionalmente torpes, interpretaciones a ratos pobres (la propia Maravillas, aunque duela decirlo), un desarrollo de la acción irregular. Pero en absoluto diría ni aún ahora que es una mala película.

··········Lo que me resulta curioso es que, tras su proyección en la Filmoteca, hay un coloquio sobre el cine español de esa época. Y, aunque en discusión y con matices, varios de los intervenientes dicen, con queja y con sorpresa, que no hubo realmente un cine político durante la transición, a la manera de, por ejemplo, el neorrealismo italiano tras la derrota del fascismo (pero aquí no hubo tal, claro). Sin embargo, a mí me parece que “Maravillas” habla realmente de eso. Igual es que tengo la tarde simbólica.

··········Pero, en una lectura que a mí me parece obvia, la chica Maravillas no es sino la generación de jóvenes que estaba en la calle peleando por la libertad. Generación a la cual le resultaba imposible respetar a la anterior (Fernando Fernán-Gómez, el padre de M.) sin poder evitar tenerle lástima y un cierto cariño, pero necesitando rebelarse hasta la bofetada. Qué son los tíos judíos de Maravillas sino el exilio español, del que la mayoría pide calma y no correr riesgos, pero algunos hacen andar a M. sobre la cornisa, porque quien no se arriesga no obtiene el premio. Y qué son las joyas sino el premio, la libertad a conquistar. El paquete de joyas que se le roba a un cura (¿hace falta más claridad?) y que a su vez procede de un expolio hecho por los ricos (el coleccionista) a quienes eran tan pobres que sólo tenían eso (las monjitas), y que además cuesta saber si son piedras buenas o falsificadas, …, ¿qué son esas joyas sino la libertad?, algo por lo que se rompen las reglas, algo en cuya conquista la generación de Maravillas va a ser engañada, con algún muerto. ¿Y la generación siguiente?, la niña que ya sólo sabe ver a Mortadelo y Filemón en la televisión. Si eso no es la historia de la afamada Transición Española, que venga Franco y lo vea.

L’avocat de la terreur / El abogado del terror

Miércoles, 22 Oct 08

··········Este documental no sólo es interesante por lo peculiar de la vida que cuenta, la del abogado Vergès, sino por lo que dice y lo que hace pensar sobre la relación entre movimientos de resistencia, revoluciones, terrorismo, servicios secretos, terrorismo de Estado… y sus muy sutiles fronteras. Siendo bastante larga, acabo deseando más. Y, por desgracia, material habría para seguir.

··········Uno de los ganchos publicitarios de la película se basa en recordar la contradicción de que Vergès fue abogado de resistentes argelinos durante la guerra previa a la independencia, pero también de Pol Pot y de gente de la Rotte Arme Fraktion y de negacionistas del holocausto y de Barbie el masacrador de los judíos de Lyon y lo habría sido de Bush –dice, en boutade- siempre que se declarara culpable. Esa aparente contradicción personal no se resuelve del todo, pero hay tres líneas: el desafío profesional y una manera de ganarse muy bien la vida; en segundo lugar –aunque no se explicita así- la coincidencia de todos ellos no ideológica, sino en su enemigo, esa presunta democracia burguesa que bajo cuerda se salta todas sus propias normas cuando los intereses de los poderosos están verdaderamente en juego, y que tiene un poder apabullante para construir las imágenes de la realidad con que operamos todos (por ejemplo, los millones de muertos de Kampuchea ¿son todos producto de Pol Pot y sus jmer rojos, o cuántos lo fueron de los bombardeos yanquis sobre Camboya y la hambruna provocada por el bloqueo de fronteras de vietnamitas, tailandeses, …?).

··········Pero quizás la tercera línea interpretativa de esa contradicción sea la más heladora: “nunca podréis saberlo”, porque todo depende de un mundo de espionaje, servicios secretos, secuestros legales e ilegales, armas traficadas, deudas a pagar, chantajes, … un mundo donde es difícil distinguir entre buenos y malos. En esa línea es encantadora la suficiencia, la conmiserativa sonrisa de Vergès ante sus entrevistadores, pero no sólo de él sino de otros de los que hablan. Por ejemplo, en el caso de Barbara Kopp (de la RAF), en el que además de la sonrisa es la postura con esas manos que encierran (¡y hasta el jersey de cuello vuelto cerrado, qué imagen!) la que denota ese cierre, ese “de aquí no vais a pasar, no lo podéis saber, no lo entenderíais, es mejor para vosotros”. Y en medio, vidas humanas, a veces de transeúntes.

··········Hay muchos otros temas interesantes. ¿Cuándo se puede hablar de terrorismo y cuándo de resistencia popular? (la famosa contestación del militante del FLN interrogado en la película de Gillo Pontecorvo: “¿que por qué pongo bombas en cafeterías?, porque no tengo bombarderos para hacer la guerra” –no literal-). En la peli alguien apunta un criterio definidor: es resistencia cuando hay un apoyo popular muy grande, como el del FLN. Es, si uno lo piensa, un criterio terrible y arriesgadísimo, ¡es tan fácil provocar sentimientos de masa si se tiene dinero e inteligencia y se carece de escrúpulos! Pero, por otra parte, uno tiene la sensación de que es el criterio que realmente vamos usando todos; como dice la frase hecha: “así se escribe la historia”. También me parece curiosa la insistencia en la condición de colonizado, como algo aprendido –sufrido- en la infancia (Vergès es hijo de padre de Reunion y de madre de VietNam, ambas colonias francesas) y de lo que uno nunca se desprende, un odio antiguo; sin embargo, durante toda la película, ¡qué sensación de estar oyendo hablar a y de un verdadero citoyen de la República!

··········También me gusta la factura de la película en sí. Desde el título, que, quizás por no ser francófono, a mí me trae a la cabeza a Robespierre y esa confluencia del Terror y la Revolución. El uso del espacio en la pantalla para poner en palabras una nota explicativa a algún concepto o cita de algún nombre que haga el entrevistado. La ausencia del entrevistador, tan poco afectada que, cuando un entrevistado le interpela, sí que podemos oír su voz el instante justo para no perder esa información. La selección de quienes hablan, desde los amigos, los cercanos, los defendidos, a los expertos (que a menudo, en este campo, no son sino periodistas de investigación) y los actores de la trama legal (policías, fiscales, jueces). El uso de “La batalla de Argel” de Pontecorvo, porque realmente ahí estaba bien contado. El buen uso, en general, de materiales escasos; mucho más de la mitad del metraje son personas hablándole a la cámara.

Camino

Lunes, 20 Oct 08

··········Si siempre es bueno contar estas historias, el estreno de “Camino” en Madrid coincide con la polémica sobre lo que los periodistas llaman “el nacimiento del primer bebé medicamento” (nadie es neutral nombrando las cosas), en la que la Iglesia Católica destaca los embriones desechados en el proceso (como muertes de seres humanos) y la sociedad civil la posibilidad de curación de un niño enfermo. Lo que hay detrás es, ciertamente, esa presunción de los católicos de que la colisión de un espermatozoide y un óvulo ya compone un ser humano, entero y verdadero, animado; pero también está detrás el concepto de ofrecimiento, de redención. Lo que debe hacer la familia de ese niño enfermo es sufrir ese castigo, y ofrecer ese sufrimiento, porque éste redime. “Camino” trata en buena medida de eso, de un concepto que es ciertamente abstruso; es curioso cómo la enseñanza del catolicismo consigue cuajar en las personas pese a tener en su fundamento una idea tan extraña como que el sufrimiento de uno da un bien a otro. Recuerdo cómo me sentía cuando me explicaban que Jesucristo, en la cruz, con su sufrimiento redimía mis pecados, ¡incluso el original (que esa es otra)!. Lo que más tarde me pasaría en matemáticas con el plano afín, el descubrir que uno puede aprender y aprobar asignaturas sin entenderlas verdaderamente, me pasaba con el catolicismo casi desde el uso de razón. Es cierto que ese concepto del sacrificio está en todas las religiones, más puro cuanto más antiguo, pero es un sufrimiento (el del sacrificio) que, aparte de que puede ser vicario (“ahí te sacrifico un cordero”), se hace para calmar a un Dios iracundo, no en prueba de amor o de esa forma perversa del amor que es la devoción.

··········Pero en fin, esta peli es mucho más que eso, no es una meditación sobre qué supone la redención por el sufrimiento. Sino una historia emocionada y emocionante sobre el amor y –éste sí- su función salvífica. A menudo me quejo cuando alguien me quiere emocionar –lo que es demasiado fácil- recurriendo a lo barato, al tipo de sentimientos que es muy fácil hacer aflorar (ver llorar a un niño desesperado, ser consciente del fin de tu vida, la exhibición de una humillación insoportable, …). Ésta es una peli con niña enferma incurable… y sin embargo no me da esa sensación de facilidad a la hora de despertar sentimientos. Por una parte, porque –aunque se presuma de lo contrario, y se diga que la peli se hace en homenaje a una niña concreta, enferma y muerta ya- la película tiene otras intenciones, habla de otras cosas; por otra parte, y esto no sé explicarlo, ni lo mencionaría si no hubiera coincidido en la sensación la persona con quien la vi, la película te lleva a acompañar a los personajes, no te da la sensación de que un narrador posee la historia y te la transmite, sino la muy diferente de “ven, ven conmigo, mira lo que pasa”. Quizás salvo al final (ese encantador vals) donde ya es un regalo que narrador –y espectadores- hacemos a la niña.

··········Al hablar de la gente que rodea a esta niña, se explicita cómo está funcionando el sentimiento religioso de esas personas (seguidoras del Opus Dei) y hasta qué punto no es más que una exageración de algo que está ya en el catolicismo, la bondad del sufrimiento cuando se ofrece. Una exageración en la misma medida en que Kurtz, aguas arriba del río Congo, no es sino un fiel seguidor del paradigma de explotación comercial de la Compañía, o en la misma medida en que Kurtz, aguas arriba del río Mekong, lo es del de la guerra. Y cómo la niña, al borde de la pubertad, pero en el lado inocente de la frontera, es capaz de transmutar ese amor sufriente de la devoción que le exige su educación por el amor sufridor pero esperanzado por Cuco, un amor que no se complace, como el otro, en que todo salga mal, sino que a cada golpe vuelve a poner la confianza (la fe en otro sentido) un poco más allá: si no ha sido la sonrisa, la visita, si no, la carta, si no…

··········Pero es que encima se hace bien. Habiendo oído en algún sitio que todo se basaba en el malentendido entre un Jesús y otro, iba yo temiéndome que eso estropeara la historia. Pero no; en primer lugar porque no siempre se juega con el malentendido (realmente sólo es importante al final), y en segundo lugar porque toda la película se construye con paralelismos, a veces entre lo onírico y lo real, otras entre varias historias, y se hace con elegancia, no como una broma. Salvo alguna cosa que luego diré, a mi la historia, larga, me parece bien contada, bien dosificados sus elementos, a veces muy dispares.

··········Me parece bien interpretada. En algún momento puede parecer que los adultos principales se pasan (el padre en el aturdimiento, la madre en el fanatismo), pero en realidad se aprecian matices (de energía en uno, de dolor desolado e irrepresable en la otra, de ligerísima y refrenada duda en la hermana). Que la niña tenga esa mirada es un regalo, ciertamente, pero para nada se juega a hacer de ella una lolita, sino que se le deja expresar una naturalidad apabullante. Quizás hay algún problema de dicción en alguno de ellos (la niña de la ortodoncia, Camino en la agonía, …) quizás sólo sucede que cada vez oigo yo peor.

··········Y me parece bien contada visualmente. Los sueños, de una textura poco diferenciada de la vida cotidiana, se viven con la realidad que se debe. Y se diferencian, las pesadillas siempre carecen de detalles de fondo desde que surge el miedo, los sueños felices son hermosos también en el paisaje, y éste puede romperse literalmente si irrumpe la pesadilla. Los sueños narrativos o teatrales, los de Meebles, o Disney, me parecen muy propios de esa edad, en la que aún se pasa uno el día más absorbiendo historias que viviéndolas.

··········Hay algunos detalles que me fastidian, pero son banalidades. El paralelismo con que se cuentan los dos amores, haciendo convivir la agonía con la representación teatral (y que tiene detalles tan buenos como el grafiti que hay sobre el cierre metálico del local cultural), se fuerza poniendo un aplauso en la habitación de un hospital, al fallecer la niña. Por un momento me recordaba los aplausos a la consagración en “Amanece, que no es poco”. Cierto que hoy en día (la televisión manda) uno tiene que observar avergonzado cómo la gente aplaude al féretro de la última mujer asesinada por un tipejo, como quien aplaude la faena de un torero, pero, hombre, en un hospital de la Obra, entre vicarios, prepósitos, ilustrísmos doctores, pues queda un poco absurdo. También me fastidiaba el personaje de la enfermera mala, pobrecita, abandonada por su marido, pero que también se redime, … aunque dada su utilidad en la escena del fallecimiento (cuando es la única tan sana como para tener un acceso de llanto), hay que perdonarlo. Hay también un momento, en que se cuenta la historia del hermano muerto, y se hace por medio de un sueño, y cuando uno sueña no hay escenas en que uno no esté ¿no?, y aquí hay una en que el padre se despierta y ve la cuna vacía. Por último, me fastidia un tanto la desaparición del Custodio, que tiene un papel importante en la vida de Camino, que deja preguntas puestas (¿por qué su dolor si Camino no se siente pecadora?, ¿es sólo la previsión de la muerte?, poco apropiada su reacción para un ángel de la guarda) y de pronto desaparece de la película.

··········Termino, que estoy un poco pelma. Una película así, inevitablemente es un cuestionamiento de la religión, o de una forma de ésta que deja de ayudar a los humanos a soportar el dolor irresoluble de la pérdida, el duelo, para convertirse en una organización que se nutre de ese dolor para otros fines. Y sin embargo, no me parece una película militante. Admito que puedo equivocarme, pero salvo momentos concretos, me parece que esta película podría ser vista por militantes (¿afiliados?, ¿miembros?, ¿seguidores?) del Opus Dei sin ira. Las cosas que a quienes no estamos en esa forma tan peculiar de ver las vida nos sorprenden o indignan, a ellos les puede parecer el orden natural, donde vemos lavado de cerebro ellos pueden ver formación, donde vemos desprecio y segregación de la mujer ellos pueden ver una forma astuta de evitar el pecado, donde vemos el engrandecimiento de la Obra antepuesto a la salud de una niña, o la construcción forzada de la santidad, ellos pueden sonreír y decir para sí “pues claro, buen hombre, pues claro”. Si todo eso es posible, es porque la película evita prácticamente siempre la agresividad. A mí me resulta muy efectivo.

Diario de una ninfómana

Sábado, 18 Oct 08

··········Si no fuera por algunos desnudos, esta historia la podría firmar Corín Tellado. O casi.

··········No hay prácticamente nada que me guste en ella. Sobre todo, me fastidia el sentido final de la historia, porque a la postre acaba volviendo a lo de siempre: una persona (y muy especialmente si es mujer) sólo se realiza de verdad cuando está enamorada, cuando tiene una relación de pareja monógama. El resto son situaciones provisionales o infelices.

··········También me fastidia el engaño del título. No creo que hable de una ninfómana desde un punto de vista patológico, sino de una chica a la que le gusta follar. Aunque el personaje de su abuela sabia (Geraldine Chaplin) le dice al principio lo que uno piensa que debe ser la clave de la película (algo como “ninfómana es como te clasifican los hombres por su miedo a tu placer”) en realidad ésta va más bien en dirección contraria. La protagonista está convencida de su enfermedad y como enferma se trata a sí misma.

··········Tampoco me parece que sea una buena adaptación de una obra literaria. Hay frases correlativas que no tienen sentido salvo que en el libro haya veinte páginas intermedias que lo expliquen. Por ejemplo, un amigo Hassan que, nada más verla le dice que la vé distinta, a continuación le dice que como es su amigo estará con ella para lo que quiera y se levanta y se va, todo seguido y sin que ella llegue a decir prácticamente nada. O la actitud de la abuela, tratándola (a sus 29 años) como si hubiera que convencerla de que tiene que vivir la vida, cuando ella ha contado que lleva follando desde los quince.

··········Por lo demás, está filmada sin imaginación. Cuando está enamorada lega a ser patético: puestas de sol en la playa, contraluces contra el mar, … coríntellado. La protagonista como actriz no me gusta nada (ni en otros aspectos, no da mucho perfil de carnalidad), su voz leyendo su diario da un poco de grima. Los subtítulos de algunas frases que hay en francés traducen abuelo por un tal Pepe. En fin…

··········Por decir algo bueno, creo que es de las pocas veces que puedo ver a Angela Molina y a Geraldine Chaplin sin que me pongan nervioso.

Santos

Viernes, 17 Oct 08

··········Esta peli es del autor de “Promedio rojo”. Y se ve que, habiendo conseguido más dinero, ha decidido que no hay por qué cambiar de tema, sino que se puede reelaborar el mismo.

··········Así que prácticamente todo lo que dije de aquella lo puedo decir de ésta. Sigo echando en falta más humor, que siempre es una opción para tratar temas de superhéroes y mundos fantásticos. Tampoco se escoge la otra opción, épica y mitopoyética; se hace más bien un melodrama con un interés irregular en divertir. Tiene uno además la sensación de estar viendo una obsesión temática personal del autor (de hecho, en los títulos de crédito, hasta en camisetas que portan algunos personajes hay publicidad de sus cómics del alma), lo que no está mal… una vez.

··········Sí hay cosas imaginativas que me gustan. Nuevamente, la mezcla visual de cómic y realidad (del universo, el dobleverso y el reverso). Una cierta elegancia en la recreación de un mundo futuro, con esa decoración minimalista neojaponesa, con ese trastorno de la lengua que usó tan bien “Blade runner”. Alguna broma como usar años pasados como futuros (“en el año 1975, grandes inundaciones anegaron varios continentes”…).

··········Y creo que Javier Gutiérrez se toma su papel en serio, lo que es sorprendente y meritorio en una película así, con la que yo paso el rato –algo aburrido por momentos, cuando ya se pasa al melodrama- pero de la que no puedo decir casi nada bueno.

Sexykiller, morirás por ella

Miércoles, 15 Oct 08

··········Lo que empieza siendo una originalidad de la película, acaba lastrándola, seguramente por falta de valor para llevarlo al extremo. Me refiero al punto de vista desde el que se cuenta la historia y al lenguaje asociado. Hay una mezcla de narración clásica de una historia, de narración de esa narración como un flash-back y de interrupciones de dos tipos, de lenguaje (con la inserción de anuncio televisivo falso que cuenta de los personajes o sus actos) y narrativo, con la protagonista dirigiéndose a la cámara. Este batiburrillo da un primer tercio de hora desordenado pero imaginativo. Después, sin embargo, lo que queda es una estructura clásica que sólo conserva la narración en flash back que es la escena con Paco León, la cual ha perdido una ubicación temporal concreta y comprensible, y no se sabe en qué punto de la trama narrada está sucediendo.

··········Por esto, y por una falta de humor en la mayoría de los diálogos (hay excepciones, como la de Paco León, que como es habitual en él lo crea a partir de un personaje y su habla peculiar), la película me parece algo descuidada y un cierto despilfarro de recursos. Queda al final en una broma sobre un cierto tipo de cine gore mezclado con el de terror típico yanqui, con citas continuas de películas (bueno, no sólo de terror, tambien de “Taxi driver”). El erotismo que sugiere el título es meramente verbal y de algún coito gimnástico. Es una película de zombies, a la vez que de moda kitsch, de asesino psicópata y de investigación criminal (con ficción científica incluida).

··········Como es sabido que tengo el gusto estragado, no extrañará que yo pase el rato sin demasiada queja, sólo con esa vaga sensación de desperdicio. Pero creo que no podría decir nada bueno de ella, esencialmente porque una película de crímenes, zombies y terror que ostensiblemente no pretende causar miedo en ningún momento, debería esforzarse un poco en causar risas. Sin embargo, a menudo se renuncia a trabajarlo; por ejemplo, se mete en una escena a Jimmy Barnatán y a Eloy Yebra, dos muchachos conocidos del cine y la televisión en España sólo para que digan dos frases y sean devorados, sin llegar a construir nada; para ello servirían dos chavales cualquiera.

Happy-Go-Lucky / Happy: Un cuento sobre la felicidad

Martes, 14 Oct 08

··········A veces uno se siente un poco marciano al leer lo que dice la gente sobre una película. Todo el mundo (y también es esa la estrategia publicitaria de esta peli) habla de los problemas de una pobre chica, adalid de la felicidad, la bonhomía y el buen rollito. Parece que se trata de que todos sintamos simpatía por ella, y que salgamos a la brillante luz del sol desde la oscuridad del cine convencidos de que deberíamos ser como ella para que el mundo fuera mejor.

··········Yo lo que veo es una chica apresurada, intentando reír y moverse siempre para no pararse a mirar y ver. Una chica, además y sobre todo, que pone esa necesidad suya de hacer el ganso por encima de los problemas o necesidades de los demás. Y algo sabe uno de andar haciendo el payaso continuamente.

··········Es cierto que a lo largo de la película, en algunos de los temas que trata (como los relativos a su trabajo como maestra de primaria) sí resulta ser una mujer apreciable. En otros, como en la relación con sus hermanas, teniendo una amargada y bronca y otra clásica y formal quizás si intenta vagamente una posición más respetuosa con cada cual. Pero de todos los asuntos que van saliendo en la película (un tanto desnortada), el que Leigh considera más importante (en minutaje, en posición a lo largo de la narración y en intensidad dramática) es la relación con el profesor de autoescuela. Pues bien, en esta historia, nuestra protagonista, Poppy, se da cuenta desde el principio de que es un hombre mentalmente inestable, anímicamente herido; ¿qué hace?, nada de respetarle, nada de intentar un acercamiento amistoso, se pasa toda la película fastidiándole todo lo posible, hasta que el pobre tipejo estalla y entonces ella, toda comprensiva, le abronca y le educa.

··········Eso no quita que la película se vea muy bien, con comodidad. La compañera de piso de Poppy es magnífica, la profesora sevillana de flamenco tiene algún momento de gracia. Y está la bonita idea de que si te roban la bici, lo importante es que no te haya dado tiempo a despedirte de ella. Eso Silvia Prieto y yo lo apreciamos.

Burn after reading / Quemar después de leer

Domingo, 12 Oct 08

··········Una broma simpática de los Coen que, como marca de la casa, contiene algún asesinato.

··········Lo mejor es el estado de felicidad en que parecen estar todos los actores. Parecen estar pasándoselo muy bien. Pitt y Clooney tienen un par de personajes un tanto excéntricos y quizás poco explotados en sus manías. Pero ellos, McDormand, Malkovich y JK Simmons disfrutan con lo que hacen.

··········La trama está bien montada, sin agujeros, y el ritmo es el veloz de las buenas comedias eficientes.

··········La visión de satélite al principio y al final, así como la distancia que toma la CIA dan bien la sensación de banalidad de las vidas de los protagonistas, pese a que para ellos importe y mucho: asesinatos, divorcios, memorias personales.

··········Algunas buenas bromas sobre los rusos (la arquitectura de la embajada), la CIA (no enterándose de nada pero entrando a solucionar lo que sea), los abogados matrimonialistas (fingiendo cínicamente sus intentos de solucionar los problemas de pareja), las paranoias de los agentes de orden público, …

CSNY/Déjà vu

Viernes, 10 Oct 08

··········El propio Neil Young, bajo pseudónimo, dirige este documental sobre un par de giras que hizo, acompañado de Crosby, Still & Nash. Para ello contrata a un periodista que fue soldado en Vietnam y ahora ha trabajado como reportero encastrado en unidades militares durante la tercera guerra del Golfo Pérsico.

··········La relativa similitud entre las circunstancias de los años sesenta y primeros setenta del siglo pasado, en el que muchos ciudadanos, especialmente estudiantes, reaccionaron vivamente contra la guerra del Vietnam y muy especialmente contra la leva obligatoria es lo que motiva que salgan a la carretera.

··········Entonces muchos artistas tomaron partido y se mojaron. Ahora quizás menos, no lo sé, pero da algo de ternura ver a estos cuatro ancianos, dos de ellos obesos, subidos al escenario para tocar las viejas canciones y también las de un disco nuevo.

··········Como documental resulta interesante. No es que pretenda ser neutral, pero al interponer a ese periodista de guerra, se oyen también opiniones de personas de las que se indignan por que un músico utilice su tribuna para dar opiniones políticas en forma artística. De eso sabemos mucho en España, donde tanta gente (no tanta gente, pero sí tanta gente importante y tantos medios de comunicación) se tornó iracunda porque los ciudadanos-artistas hablaran de algo político (tan político como que nos acababan de volver a meter en una guerra, por la puerta de atrás, sin preguntarnos y tapando los motivos reales con un par de mentiras). A menudo me pregunto si esa gente considera que sólo los políticos deben hablar de política, o si sólo los futbolistas pueden hablar de fútbol, etc. Y los poetas, desde luego, de amor y mariposas y crepúsculos. Sería tan fácil devolverle la pelota a esos periodistas indignados (“¿usted no es periodista?, pues limítese a contar lo que pasa y deje de opinar de política”). Pero en fin, siempre habrá quien quiera que sólo circule la información del Poder y que sólo el Poder opine; y aún se juzgarán neutrales. En la película mucha gente sale indignada de los conciertos porque algunas de las canciones últimas son muy claramente políticas, una de ellas por ejemplo pidiendo el procesamiento de G. W. Bush; esa gente ¿de verdad no sabía a qué iba?, ¿o puede tatarear “Ohio” sobre los universitarios muertos por la policía en los sesenta sólo porque es tema antiguo? Resulta tan hipócrita que probablemente no es más que una provocación.

··········La película, tal y como se proyecta en España, en los cines en que está en verión original, me deja muy insatisfecho. Es un documental sobre la gira, y no un musical ni un conjunto de videoclips; por tanto las canciones prácticamente nunca están enteras, sino sólo porciones en unas ocasiones, y en otras figuran como fondo de entrevistas, emisiones de radio, críticas de prensa leídas, etc. En esas circunstancias soy consciente de que resulta problemático en algunos momentos subtitular las letras de las canciones. Pero es que no se intenta jamás, ni una sola vez; en una película en la que son las letras las que hacen esa gira y esos discos una fuente de conflicto, de movilización, de emoción, etc. La gente que llora en estos conciertos, grita, baila, se emociona, ¿lo hace mayormente por las armonías, tonalidades, acordes?; no, las letras son muy sustantivas, pero alguien ha decidido no subtitularlas.

··········Así pues, esta peli sólo es visible en España para los menores de 35 años de clase alta, los menores de 25 de clases alta y media-alta, los menores de 20 (si los menores de 20 fueran al cine a ver estas cosas) de algunos más de clase media-media…, en fin los colectivos crecientes pero escasos que ya dominan la lengua del Imperio.

Acné

Jueves, 9 Oct 08

Vivamérica 2008

··········Lo mejor de esta película era la idea. En vez de contar una adolescencia desde el primer beso hasta el primer polvo, contarla desde el punto de vista de un chaval que perdió su virginidad a los trece años, pero que no consigue ligar con una chica. Ya este tema en sí no me parece que se resuelva bien; la promoción de la película se pregunta “¿cuándo descubriste que el sexo no es lo mismo que el amor?”, pero en realidad no hay amor en la vida de Rafa Bregman, sino que para él salir con una chica, besarla en la boca, es parte de un ritual de crecimiento, que no tiene mucho que ver ni con el deseo (que, como niño rico, ya soluciona de otra manera) ni con el amor.

··········Pero sobre todo lo que me parece que fallan son las formas. El tema da, indudablemente, para un tono de comedia; también podría contarse en forma dramática, aunque inevitablemente nostálgica. Pero lo que se elige es un estilo muy frío, gélido casi (a ratos me recuerda otra peli uruguaya, “Wishky”). La cámara suele quedarse lejos, no se implica con la historia, no hay música, hay bastantes escenas que carecen de interés en la historia, salvo para hacer las tomas de contexto que haría un entomólogo mirando profesionalmente a un bicho. Así se mira a este joven judío y a sus compañeros. Y no sólo se les mira así, sino que se les muestra así; apenas hay algún momento en la peli que denote emoción (y suelen ser personajes paralelos, como la quiosquera). Hasta el bar mitzvá parece desangelado. Todo esto, que me parece apropiado en otras películas (como en la propia “Wishky”), queda un poco raro en una peli de adolescentes de tema nostálgico. En fin, es una opción, pero a mí me resulta inapropiada.

··········Otro problema es el sonido. Comprendo que una película de chavales se hable en buena medida en argot, incluso que la pronunciación sea descuidada, pero hay que saber que es a costa de perder llegada a un público diferente al oriental o al rioplatense. Yo no podría recomendar la película a muchos españoles sabiendo que no van a llegar a entender la mayor parte de los diálogos. No se trata de las palabras en sí, en cualquier película americana un español acaba entrando enseguida y entendiéndola aunque sea un castellano diferente, sino de una pronunciación apresurada y muy a menudo inaudible, pisada por otros ruidos al haberse optado por el sonido directo.

··········Dicho todo lo cual, a mí la película no deja de resultarme simpática. El protagonista es feo, desgarbado, torpe y soso… pero como tantos adolescentes al principio de su pubertad. La acumulación de frustraciones que le pueden caer a uno encima me parece bien contada: el acné –claro- impidiendo que te mire a la cara la chica con la que bailas, pero también no avanzar en las clases de piano, aburrirse en las de historia, ser malo jugando al tenis, que tu amigo del alma se vaya de tu vida, que tus padres se divorcien, que descubras cosas desagradables de ellos, que no estés verdaderamente interesado en nada.

Cordero de Dios

Miércoles, 8 Oct 08

Vivamérica 2008

··········Creo que es una película con una historia difícil de contar, porque ha de desarrollarla en dos momentos temporales diferentes, separados por unos quince años, y con unos hechos en la parte antigua que marcan y explican las relaciones en la parte moderna. Se elige narrarlas simultáneamente, y en mi opinión se hace muy bien. Una de las cosas que más me gusta es cómo se utiliza la casa para hacer fluir las dos historias: la cámara se desliza un poco por el pasillo y al asomarse a otra habitación estamos quince años atrás, y sin embargo no resulta confusa, y cada tramo tiene longitud suficiente, nada de esos montajes sincopados.

··········La película cuenta dos desapariciones forzadas, una en la Argentina de la canalla militar de los setenta, otra en los primeros años de este siglo. En ambos casos, un adulto debe considerar qué está dispuesto a hacer para recuperar a una persona desaparecida. Ambos se ensucian en esa decisión, aunque ha habido un aprendizaje, y en la segunda ocasión el precio pagado es menos bestial y, sobre todo, menos indigno. En ambos casos se ha de pagar con un miembro de la familia, pero uno es un ser humano y el otro una casa.

··········Nos decía la directora que quería plantearse la pregunta de si es lícito el silencio para proteger del daño, el no contar la historia a la siguiente generación para que no sufra. No es la menor de las preguntas de esta película.

··········No me gustan demasiado las dos intérpretes principales, una demasiado hierática para mi gusto, la otra demasiado adolescente para su edad. Pero realmente, ellas soportan y conducen con su relación el desarrollo de una trama de recuperación de secretos familiares, de justificación de odios, de posibilidades de recuperación –mientras estamos vivos- de ciertas relaciones.

··········Me agrada el uso de los elementos no humanos: el cordero de peluche y el cordero real; el magnetofón y la cinta antigua y la cinta nueva; la canción que se canta con papá.