··········Prácticamente todas las actrices de esta peli carcelaria me implican en la historia, algunas incluso sorprendiéndome, como Wagener de gitana (¿cómo habré podido creérmela alguna vez de paya?) o como una Candela Peña contenida y formal.
··········Sin embargo, hay algo en la historia que no acaba de gustarme. Siempre anda uno reivindicando un poco de originalidad y de ruptura de moldes, pero a veces una película como ésta se salta un poco la progresión dramática ordenada y ya no me termina de funcionar, quejica que es uno.
··········Probablemente el problema deriva de ese “basado en hechos reales” que se carga tantas pelis. Al intentar reproducir la historia del grupo de teatro de las presas de Yeserías a la vez que la de algunos de los personajes, se convierte en un poco confuso el progreso de la tensión, que tiene altibajos que me despistan. A ratos parece una especie de estampas costumbristas sobre la vida carcelaria.
··········Influye también que se empieza con un flash-back algo confuso, y que algunas escenas de Isi y su hija en una casa no sabemos si son situaciones de permiso o previas a la primera condena a cárcel que nos están contando. Pero el despiste esencial se da a partir de una representación teatral en el exterior de la cárcel, que acaba con una prohibición expresa, a la que siguen escenas de represión y rebeldía para luego saltarse en elipsis cómo se consigue una situación similar a la previa. En algún momento parece incluso que se han ordenado mal los rollos.
··········Me gusta el apunte sobre el SIDA, del que me parece que se ha hablado poco en el cine español, para haber tenido los 80’s tan de jaco que tuvimos. Y me gusta cómo el personaje de Isi da más bandazos conforme avanza la enfermedad, pero resultando en conjunto mucho más domesticado que antes de que la heroína y las enfermedades derivadas del síndrome la vayan rompiendo.