Archivo de Agosto 2008

Rivers and tides / Ríos y mareas

Sábado, 23 Ago 08

··········La desconfianza por el arte moderno que provoca en mí ese cuadro amarillo colgado en el museo Reina Sofía se me extendió hace tiempo a cierta fraseología que, de repetida, había perdido toda su fuerza metafórica, sobre energías y flujos, humanizando materiales, colores o elementos de la naturaleza (“siento la energía que me transmite el mármol…”, “recojo la expresividad del azul…”). Al propio tiempo (y vuelvo al cuadro amarillo o a aquella exposición de abanicos que provocó un escacharrante artículo de Rafael Sánchez Ferlosio) siempre me pongo en predisposición de husmear hasta localizar el capital, el dinero, el sujeto que siempre hay detrás, poniendo la mano, de ciertas formas de arte sufragadas por el dinero de todos gestionado por los políticos o por fundaciones de las grandes empresas para disminuir sus impuestos.

··········No se me oculta que detrás de todo esto está también mi incompetencia para las artes plásticas (sí, también para esas); “están verdes”, dijo la zorra. Bueno, todo este rollo previo para que se le dé valor a que esta película me desarma los prejuicios, me da una colleja y me dice, cállate y mira, estate atento y deja que te entre.

··········Es cierto que en algún momento aparecen “encargos” de “patrocinadores”, es cierto que queda claro que este hombre (Andy Goldsworthy) vive de su condición de artista, pero no me parece un pintador de cuadros amarillos con astucia para venderlos.

··········Bastaría decir que me gustan sus obras, es decir, que me resultan agradables a la vista, pero no es sólo eso. Me gusta cómo relaciona su intervención artística en la naturaleza con significados humanos (el tiempo recurrente, lo oculto que se expresa, pero también la introducción del ganado ovino en las highlands y su significado social, …), y cómo es más probable que llegue uno a ellos haciendo material y trabajosamente algo o al menos mirando con suficiente calma y atención.

··········Y esto de mirar bien, con atención, es lo que hace muy bien este documental. Me gusta que cada acercamiento a una de las obras de Goldsworthy pasa por un encuadre y un traveling que las coloca muy bien, las relaciona con el medio en el que están, y a la vez da fuerza a la ruptura que supone que un charco sea rojo, o que unas hojas de árbol estén sujetas con palillos, o que un carámbano atraviese una roca.

··········Salvo esa manera de buscar la obra de arte, de mirarla en su contexto natural, y de encontrar las otras obras que están ahí y que no ha hecho nadie, el resto del metraje la cámara se apoya en la cara del escultor, que es un tipo atractivo y expresivo sin aspavientos. No hay más que lo que él quiera contar, apenas algún letrero para situarse geográficamente, ni preguntas, ni biografías, ni terceros opinando (y poca gente, un pastor ayudando al parto de una oveja, algún momento de familia, algun mampostero). Y una música apropiada y bien colocada. Toda una experiencia.

Una palabra tuya

Sábado, 23 Ago 08

··········La verdad es que aunque me gustó mucho la película que estrenó Ángeles González-Sinde como directora, “La suerte dormida” y algunas de las que escribió como “La buena estrella” o “Las razones de mis amigos”, mirándola en imdb descubro que está también detrás de cosas que no me gustaron nada, como “La puta y la ballena” o “Todos estamos invitados”.

··········Esta misma dualidad me sucede con esta película. Lo que me gusta me gusta bastante, pero algunas cosas me parecen muy malas. Empezando por éstas, creo que se opta por exagerar los personajes de las dos chicas de una manera que los hace poco manejables. Todavía si fuera una comedia…, pero aquí resultan un tanto marcianas; no tanto el personaje de nuestra querida Cañizares, la de “Cámara café”, en quien es más lógico que resulte así, pero sí en el de Alterio. Una chica que es de estos años, que llegó hasta la universidad, no puede tener ese nivel intelectual de maruja; la conversación con el cura es un ejemplo de lo que digo.

··········Tampoco me parece bien contado el asunto del padre de Malena. El final, en la zapatería, se filma de una manera en que, al verse público al otro lado del escaparate, parece que quiere contar que es ahí cuando se produce el abandono, lo cual es absurdo, quién se expondría de esa manera. Cuánto mejor, con apenas unos trazos, está contada la historia familiar de la otra chica.

··········Pero lo que más me decepciona, en una historia hecha por una mujer que me parece implicada y progresista, es el final. De manera que si alguien tiene un problema de desarrollo de su afectividad, que le lleva a una vida tensa e insatisfecha, hay que ver como un éxito (todo el final se cuenta como si se hubiera tomado valientemente una decisión liberadora de cambio de vida) ceder y entregarse a la convivencia con un tipo despreciativo, gritón y de un egoísmo vagamente más astuto que el de ella. Si ése es el final que me quieren contar, al menos que lo ilustren con el Réquiem de Mozart o algo así, y no como un final feliz.

··········Aparte de todo esto, me interesa, lo que no es poco. Creo que está bien dialogada, a mí en general me gustan los diálogos de Elvira Lindo. Por cierto que una de las escenas cruciales de esta película está, en un tono completamente diferente, en “Ataque verbal”. Me gusta cómo está contada la muy desequilibrada relación entre ellas, la distinta disposición (por ejemplo frente a la anciana) de dos personas con problemas similares. Algunas de las variaciones sobre canciones conocidas no acaban de gustarme del todo, pero a cambio está Azúcar Moreno apagando la TV, encendiendo el transistor y sintiendo unas hormiguitas en los pies.

Cuadecuc – Vampir

Jueves, 21 Ago 08

··········Una curiosa película experimental, de 1970, de Pere Portabella, filmada mientras Jesús Jess Franco hacía una versión de El Conde Drácula, con Cristopher Lee. No es sin embargo un making of y eso resulta más interesante: es contar la misma historia del conde Drácula que cuentan la novela y la película de Franco, pero contando a la vez cómo se hace. Supongo que se parecería a la lectura de una novela en una clase de literatura o un taller literario: el ir mostrando el instrumental no mata la vitalidad de lo narrado, aunque sí establece una distancia. Aquí a la vez que vemos murciélagos nos enseñan el muñeco, a la vez que vemos telarañas nos enseñan la máquina con las que se hacen, a la vez que vemos la niebla en el bosque vemos al currante que lleva la antorcha de humo por delante de la acción, a la vez que vemos a la actriz interpretar la vemos también guiñando un ojo a cámara.

··········La otra cuestión de interés es el tratamiento de la imagen y el sonido. Es la elaboración artística sobre un material ajeno (no tanto las tomas, que la mayoría deben ser del equipo de Portabella, no del de Franco, como la narración). Se hace en blanco y negro (mientras la otra se filmaba en color) y se juega a hacer saturaciones que convierten las hojas iluminadas de los árboles de un bosque en un cuadro abstracto, o la mancha de sombra que la nariz proyecta sobre un ojo en una lágrima. Algo similar con el sonido, se integran músicas y ruidos, pero a veces se usa un sonido que sigue a la trama (¿diegético?) para separarlo de ella y convertirlo en la melodía; no lo explico bien, pero es lo que se hace con el sonido de dos o tres pasos del Conde en su castillo, que inicialmente se acompasan a ese movimiento (la película es prácticamente muda) y que se transforman seguidamente en uno de los temas. En fin, experimentos de 1970, pero que me resultan interesantes.

··········Claro que a mi cabecita se le escapa –es un Portabella al fin y al cabo- si hay algun sentido aparte de estos juegos, pero es sugerente verla. Al final, un Christopher Lee desmaquillado nos cuenta el final de la novela de Stoker: lo que realmente desea Drácula es que alguien le ultime.

Saint Jacques… La Mecque / Peregrinos

Miércoles, 20 Ago 08

··········Quizás lo peor de una película así sea su previsibilidad. Hay una pequeña sorpresa final, pero salvo eso, y una vez presentados los personajes, cualquiera puede ir previendo lo que va a suceder, cuáles van a ser los cambios que la acción (el Camino en este caso) va a producir en cada uno de ellos.

··········Aparte de eso, y supongo que en la voluntad de llenar de comedia una historia que si no podría ser demasiado… entrañable, se opta por hacer una caracterización un tanto histriónica de los tres personajes principales. Esto por una parte les separa mucho del resto de los viajeros del mismo grupo, dibujados en otro tono, y por otra hace que el cambio operado en ellos sea más brusco y chirríe un poco.

··········Salvo esas cuestiones, me resulta una película agradable. Me gustan bastante cosas: la pequeña broma sobre el paralelismo entre las peregrinaciones a Santiago y a La Meca (en lo malo y en lo bueno); el joven analfabeto (expresivo y poco tópico); casi todas las músicas (aunque hay alguna chirriante al llegar al Monte do Gozo; por cierto, vaya pastiche han construido allí).

··········Pero sobre todo la elaboración de los sueños de los viajeros (que parecen un poco fuera de lugar respecto al tono de la historia, pero a mí me da un contrapunto que hace más visible la película y que me parece bien resuelto visualmente); los paisajes (que a menudo resultan sorprendentes y que uno no situaría entre dos ciudades del sur de Francia) y el Camino, claro. El concepto del viaje, tanto el aspecto físico (ese cansancio que tanto agrada cuando se conoce su fin, sus etapas, sus compensaciones), el relacional (y eso está bien filmado, creo yo, las conversaciones que van siendo marcadas por las distintas velocidades, que te ponen al paso de uno en una ocasión, de otra después; y también el tipo de gente que alberga, cocina, …, si el Camino transforma, ser hospitalero aún más), como el esencial, aquél en el que el viaje, siempre se dice, es hacia uno mismo.

··········Desbarremos. ¿Qué hace del Camino, de las peregrinaciones, un instrumento de cambio personal incluso para quien no tiene una motivación religiosa? Yo diría que influye la falta de utilidad práctica del viaje (un desplazamiento operativo siempre deja su sentido en un nivel más superficial; de hecho, el Camino no es el mismo para el guía que para el resto), el cansancio (que probablemente tiene un efecto mezcla de fisiológico y psicológico que me recuerda a las melopeas, o a los recitados budistas tipo ommmm, ommm, cuya utilidad suele venderse como un acceso a otra forma de consciencia y que a mí me parece más bien que ese tipo de gasto lo que provoca es el impedimento de prestar la atención habitual a lo más superficial pero más cercano, que tiene a ocupar continuamente nuestras entendederas), y la sensación de apuesta con uno mismo, una especie de principio plus ultra que, aunque decaiga con la edad, debemos de tener siempre los humanos dispuesto a dispararse.

Obsluhoval jsem anglického krále / Yo serví al rey de Inglaterra

Sábado, 16 Ago 08

··········Aunque es más o menos agradable, no le acabo de encontrar tanta gracia como para explicar los premios que se lleva. Pasa a menudo en las pelis que se basan en novelas largas que la selección de las escenas a filmar acaba dando un resultado un poco desequilibrado. Aquí sólo cuando ya ha pasado la mitad de la película, empieza a situarse la historia del protagonista en la de su país, y se va poniendo más interesante.

··········En todo caso, me parece falta de fuerza. Todo es suavito, no llega a hacer reír de verdad, aunque siempre intente mantenerte la sonrisa.

··········Ese tono de “fijaos, ésta es mi vida, ved todo lo que he aprendido” queda un poco tonto aquí. No hay más que una ambición razonable, las ganas de tener dinero, un enamoramiento simplón, …. no sé, nada como para estar orgulloso de contarlo a las generaciones futuras. Quizás por esto lo que menos me gusta sea la historia actual, desde la que se cuentan en flash backs los sucesivos episodios.

··········En todo caso, se ve sin problemas aunque quizás está un poco alargada; cerveza tirada a la centroeuropea.

Rif 1921. Una historia olvidada

Sábado, 16 Ago 08

··········Una pena de documental. El tema me parece interesante y, a la vez, poco conocido. Los invitados a hablar parecen buenos historiadores especializados; incluso un par de periodistas aparentan estar bien informados. El material grabado no es abundante, pero no todo se compone de las escenas de siempre tan usadas por televisión, sino que parece haber bastantes segundos de filmaciones francesas. ¿Por qué no construir el documental con ese material?

··········En vez de eso, se escoge un formato extraño. Un actor famoso, Imanol Arias, sin ninguna vinculación conocida con el tema, declama textos retoricos sobre lo mala que es la guerra, con una música ampulosa y escenas absurdas que no sé si se pretenden intelectuales, como poner una mesa de escritorio con papeles que se vuelan y un espejo en medio del desierto, para que se siente Arias diciendo cosas. Aparte de eso, se toma a dos actores para que hagan de soldado español y de cabileño, se les filma con un proceso de impostar el envejecimiento del celuloide, … para que no hagan más que salir y poner caras uno de hacer puntería y el otro de dolor o miedo.

··········Aún más, incluso el material de época se trata con efectos artificiales para envejecerlo más, se usan trucos tontos y molestos como desenfocar y reenfocar una foto fija, pero continuamente; o hacer como si el proyector no funcionara bien y se vieran las líneas de separación entre fotogramas.

··········¿Para qué? Todo adquiere un tono afectado y vanidoso. En todo caso, al finalizar, se tiene una visión de lo sucedido, eso sí circunscrita a lo estrictamente relativo a las cuestiones de la zona, sin entrar, salvo con apenas una cita, en temas paralelos como la semana trágica, el informe Picasso y sus consecuencias militares y políticas, la dictadura de Primo de Rivera, etc.

Saibogujiman kwenchana / Soy un cyborg, pero no pasa nada

Viernes, 15 Ago 08

··········En primer lugar, aviso que es de esas pelis que las disfruto tanto que probablemente haya que leer esta anotación con muchas prevenciones. No sólo se trata de lo que me pueda implicar personalmente de tiempos recientes (una sonda nasogástrica, la alimentación, la falta de alimentación; que si un cyborg como yo extravía su objetivo en la vida pueda acabar preguntándoselo a las máquinas…), sino de que es uno de esos ejemplos de uso del lenguaje cinematográfico con bastante de su potencia (soy torpe para recordar ejemplos, pero digamos sustituir voces en los flashbacks, a veces también bocas).

··········En segundo lugar, es otra prueba de que se puede hacer una “comedia romántica” sin un ápice de ñoñería. Hay una historia de amor potente, pero nada de ojitos, abobamiento y lloriqueos, sino de asumir el malestar de la otra parte, aplicar la inteligencia para curarlo, desear ser querido y llamado como un electricista disponible veinticuatro horas al día con una garantía de por vida.

··········En tercer lugar, la fantasía. Algo que no sé si es lo que se llama diseño de producción, el ambiente, los decorados. Una gesticulación a veces a la “Amelie Poulain”, unos encuadres originales. Y un argumento en sí que supongo que habrá quien lo considere un disparate tras otro, sin ton ni son. A mí me parece que es una buena narración de ciertos ejemplos sobre algunas formas de la locura. Desde luego, yo no podría hacer una interpretación global de la película, un desentrañamiento de un mensaje claro. En ese sentido sí puede parecer una acumulación de escenas, pero muchas de ellas, bastantes de las historias que crecen en derredor de los protagonistas sí que me parecen narraciones con sentido sobre la locura, la familia y sus secretos, la alienación laboral, la culpa, la necesidad de alguna forma de venganza.

··········Añadamos mis dos tópicos habituales sobre el cine coreano: esteticismo en las formas y una violencia que cuando surge es intensísima. Aquí la estética está presente pero no pisa la película, no hace más bellos los planos que lo que cuentan. Y la violencia es intensa, pero escasa, onírica y –de esto también está llena la película- con mucho humor. Me recordaba aquella escacharrante pelea masiva en un pasillo en “Old boy”, del mismo director.

··········Aparte de eso, muchas sugerencias. Si ya desde los títulos de crédito estan “Tiempos modernos” y la “Metrópolis” de Lang, luego hay un electroshock con la estética de “2001, odisea del espacio”, las altas montañas floreadas con gorgoritos de “Sonrisas y lágrimas”, el decrecer de “Alicia en el país de la maravillas”, … Y mil referencias más que me estaré perdiendo por mi desconocimiento de la cultura coreana.

··········Cosas malas que decir: de la sala, los Gólem (ex – Alphaville) donde, a un precio de 680 centauros, a las 16 horas de un día del ferragosto madrileño no ponen aire acondicionado de verdad. De la distribución, ya que se subtitula de manera ilegible muy a menudo. De la película, donde su propia carga de fantasía, de impulsos oníricos, hace que la tensión no siga el ritmo a que estamos acostumbrados, de manera que lo que va sucediendo tras un punto culminante causa la sensación de un alargamiento innecesario de la peli.