··········Aunque sea tan diferente, tan pacífica, en comparación con otras religiones, no deja de ser una de ellas. En este documental alemán, en el que casi todo el tiempo están en pantalla budistas zen yanquis, se ven por una parte esos rituales que tienen algo de humillación frente al Dios (esos gestos sumisos ante una estatua) y por otra –esto ya más propiamente budista- esa defensa de una suerte de vaciamiento del raciocinio. Es cierto que nuestra vida está tan atacada por la velocidad, la deglución de sensaciones atropelladas, que la reivindicación del silencio, la meditación, la calma, me parece un elemento positivo. Pero igual que cuando un maestro enseña a un pupilo a repetir una y otra vez durante horas o días OMMMM, a mí se me antoja que intenta desposeerle de sus capacidades racionales intelectivas, cuando aquí se citan (¡y se viven como lemas, como ordenes!) enseñanzas de un cocinero zen del siglo XIII, que obligan a no pensar, cuando se corta una zanahoria en nada que no sea estoy cortando una zanahoria, uno tiene la sensación de que funciona como cualquier otra religión: no hay que pensar demasiado, o se nos desarma el tenderete.
··········Dicho lo cual, me parece un documental muy interesante. La mayor parte del metraje son conferencias y clases de cocina en un centro de budistas zen en California, aunque hay algunas secuencias que recuerda a las espigadoras de Agnès Varda. Es un documental muy nutritivo para la cabeza, lleno de ideas sobre lo que comemos, lo que desperdiciamos, la sinceridad de mostrar las heridas, la actitud ante los problemas vitales cotidianos…
··········No enseña mucho sobre cocinar, eso sí; pero lo que se ve me produce esa agradable sensación de mirar a un profesional ejerciendo su oficio, sabiendo dónde y cómo hay que poner la mano para amasar el pan, y por qué.
··········Tiene una factura correcta, el montaje de diversos momentos (charlas, ejercicios, meditación, cocina) no le quita comprensibilidad. Quizás esté un poco descompensado entre el tema principal y algunas secuencias complementarias (incluso un par de ellas en ¿Austria?), que me parecen muy interesantes (esa Iglesia con un sintecho durmiendo en cada banco, esos espigadores de desperdicios ajenos).