··········Una película que te da lo que esperas, la misma visión del nacimiento del Estado de Israel que aparecía en la novela de Lapierre y Collins. Me parece que tiene una factura correcta y una buena filmación de los combates (a la manera clásica, eso sí, no en plan de salvar al soldado Ryan) que permite hacerse una idea de lo que está pasando militarmente (aunque con alguna confusión en personajes que tan pronto están charlando con Ben Gurion junto a un mar como cercados sin salida en Jerusalén). También hay, aunque sea escaso, algo de material documental que se integra en las imágenes de la narración con un juego de color.
··········Una pena lo de los idiomas. Al estar prácticamente todo en inglés se pierde el follón que pudo ser una población emigrada sobre todo de Europa (con sus respectivos idiomas nacionales y quizás compartiendo sólo el yiddish) integrándose en un territorio de habla árabe con una minoría que habla hebreo.
··········En lo que se refiere a las historias personales, pues también lo esperable: superficialidad en los caracteres, que han de servir para contar la historia militar y para llevar el mensaje buenista de qué bella es la paz y qué triste que nos veamos obligados a … Y ésta es una de mis primeras observaciones en cuanto al fondo: los protagonistas (judío neoyorquino y musulmán palestino) son amigos, se estiman, han discutido mucho, pero cada cuál llega a empuñar las armas; siempre hay un motivo, una muerte cercana, y siempre se conserva ese rastro de amistad que les permite salvarse mutuamente alguna que otra vez (para eso son los protas, para coincidir allí donde esté la acción). No hay la más mínima crítica, empuñar las armas resulta pues la respuesta razonable; de ninguno de los dos veremos alguna actitud combativa a favor de la paz. No soy ingenuo, ya supongo que habría sido muy difícil y que probablemente las cosas habrían acabado igual por falta de masa crítica pacífica, pero se elige que los héroes de la historia no se resistan a entrar en el maremágnum de acción, venganza, acción.
··········Cuando yo era niño, leía como seguramente se debe hacer a esa edad: mucho y sin criterio, y recuerdo haber encontrado ese libro por mi casa y haberlo escogido porque en sus páginas centrales había una colección de fotos de la guerra. Al acabarlo, algún hermano mayor me dijo “propaganda sionista” y yo lo discutí, porque salían unos y otros, y la historia se contaba por ambos lados, a lo que me respondieron que los textos no son neutrales sólo por eso, que se puede manipular muy bien aún dejando hablar a ambos bandos, si tú controlas la narración.
··········Viene esto a cuento de que esta película no es neutral (¿cómo podría serlo?, Europa y Estados Unidos ya tomaron partido hace mucho tiempo por el Estado de Israel), y conviene fijarse en por qué, ya que se juega a un pretendido mensaje de paz y hermandad. Así que intento fijar algunos elementos de esta manipulación:
··········1. Lo que se dice de un bando y no del otro: los judíos vienen de los campos de concentración, lo que, sobre hacerles acreedores de lástima, les da un derecho a ser compensados (¡por terceros!, no se construye Israel en Baviera, por ejemplo); incluso se habla de la historia precristiana haciendo que incluso personajes árabes den por cierto que esa tierra era judía y se expulsó a los israelitas hace dos mil años (una vieja tradición, la de exportar las naciones actuales sobre los territorios de los siglos pasados; en España sabemos mucho de esto, desde niños nos cuentan que llegan los árabes y se ve que los cristianos huyen y huyen y acaban -¡todos?- en Covadonga y luego bajan y bajan hasta que se van todos esos moros… en fin, por no hablar de lo que les cuentan ahora a los niños vascos). ¿Qué se dice a cambio de los palestinos cristianos y musulmanes que están ahí?, nada; así que para el espectador se trata de que unos que fueron malamente echados de allí y muy mal tratados fuera, vuelven a lo suyo.
··········2. Lo que no se dice. Obviamente, un par de años tan conflictivos como 1947/1948, dieron lugar a un montón de enfrentamientos concretos, y el narrador elige qué contar: se habla en la peli de los dos atentados terroristas más famosos, los de los hoteles Rey David y Semíramis, uno de cada bando, pero en la mayor parte del metraje a lo que se asiste es al cerco del barrio judío de Jerusalén y a cómo los hebreos intentan romperlo y abastecerles y los musulmanes echarles de la ciudad. Ahora bien, ¿qué ha pasado mientras tanto en el conjunto de Palestina?: la nakba. De toda esa masacre y éxodo, sólo sale una muestra, véase el punto siguiente.
··········3. Si uno de los bandos tiene a alguien más a su extremo, ese bando queda más centrado y es más respetable. Los musulmanes de la película sólo se distinguen en abnegados luchadores de un lado y dirigentes traidores de países vecinos de otro. Ahora bien, los judíos tienen algo muy útil, los extremistas de Irgun y Stern. Cuando en la película aparece una masacre indiscriminada de civiles palestinos, la de Deir-Yassin, no son los buenos quienes la han hecho, sino que son los malos de los buenos; esto permite una escena rarísima en que, tras un lloroso discursito de dos oficiales de la Haganah, los terroristas judíos de esas dos organizaciones entregan sus armas, así sin más. Es como si la actuación estadounidense en VietNam quedara justificada por el hecho de que se condenó a un oficial o suboficial de los de la matanza de My Lai.
··········Ya queda muy largo esto.