Deserter / Desertor

··········Los documentales de reconstrucción, como docudramas, me suelen resultar desagradables. Aquí hay mucho de eso, un viaje con paradas, llamadas telefónicas desde una cabina (en la que sin embargo se oye la voz de la otra persona, …), etc. Mezclada con tanta autointerpetación, hay una escena, la primera conversación con la madre, a través del ordenador, una vez cruzada la frontera que tiene una verosimilitud heladora: el desertor se ha librado de las consecuencias penales, pero para su madre queda la condena a no verle, a no tenerle y la vergüenza ante sus vecinos (“diré que estás en Irak”).

··········El cortometraje se queda corto, aunque el viaje a Canadá de un desertor concreto se complementa bien con declaraciones de otros soldados y exsoldados que estuvieron en Irak (entre ellos, el hijo de Carlos Mejía Godoy). En conjunto resulta informativo aunque algo escaso.

··········De todas formas, antes de deshacerse en simpatía hacia estos desertores, creo que hay que tener en cuenta que, al contrario que cuando los jóvenes cruzaban a Canada huyendo del reclutamiento obligatorio para la guerra de Vietnam, ahora sumarse al ejército es una opción personal. No se me escapa que cuando uno es latino, negro o blanco pobre, alistarse es obtener la oportunidad de, por ejemplo, entrar en la universidad. Pero tampoco me creo que un joven yanqui no sepa a qué se dedica su ejército; Irak no es una excepción. Es el mismo ejército que ha machacado Afganistán, bombardeado (¡junto con el ejército de mi país!) Yugoslavia y reprimido salvajemente a cualquier Estado iberoamericano que no se plegara. No me creo mucho esa imagen de ireneicos jovencitos (el protagonista de este corto, además, no parece tener graves problemas económicos familiares) que se ven envueltos en la barbarie. Eso en Vietnam.

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