El último justo
Viernes, 29 Feb 08··········Hay un momento en la película en que un personaje dice “esto parece un best seller de quinta”. Pues eso.
··········La historia es bastante tontorrona, y trae cuenta de las novelas pseudohistóricas más de moda. En algún momento del Antiguo Testamento, se cuenta que el Dios tronante no se cepilla el mundo porque hay treinta y seis hombres justos. Resulta que cada vez que uno muere, nace otro inmediatamente… salvo que muera ritualmente a manos de los miembros de una iglesia que quieren que todo cambie, a ver qué pasa. A su vez, los curas católicos más enterados, intentan proteger a los justos (que no es que sean justos, es que es como ser dalai lama, te toca y punto, te aguantas), pero si la situación se les escapa, se los apiolan, para que no tengan esa muerte ritual y la cifra se mantenga.
··········Incluso con esta historia, se puede hacer una película entretenida, banal pero novedosa. Aquí todo está repetido, no hay una escena que no esté ya en otra película. Hay quien considera que hacer cine de género es repetir. Aquí los malos tipo-uno van con gabardina negra… en Méjico; los malos tipo-dos llevan un colgante o tatuaje cabalístico para que el público sepan quienes son; los curas hablan de forma ambigua y se mueren si van a decir algo claro; la gente huye, corre de un sitio para otro (huyen de la policía que podría ayudarles, o llegan a un hospital abandonado –cómo no- para a renglón seguido decir “tenemos que salir de aquí”); llueve y hay rayos cuando van a hablar los malos malos peores; hay una huida bajo la lluvia, subiendo una escala (¿para qué si están en la planta baja?); … en fin, para qué seguir.
··········La imagen es bastante plana, con la excepción de algunos momentos de un montaje intermitente, ansioso, que resulta curioso, pero son un par de instantes. Y lo peor, junto con el papel pintado de las paredes de los hoteles que salen, es el sonido. No es ya la música de película de terror, sino una especie de saturación de ruido de tráfico, ambulancias, cañerías, … Supongo que es una opción pensada para poner nervioso al público; conmigo desde luego lo logran, pero no es el tipo de incomodidad que voy a buscar en una peli de miedo. Además, esa batería de ruidos llega a comerse los diálogos en ocasiones.