Dos chicas se encierran en un hotel para que le practiquen un aborto clandestino a una de ellas. El título hace referencia al tiempo del embarazo. Dos horas de sufrimiento, angustia, claustrofobia e impotencia.
Rodada en un ambiente pobre que recuerda al de “Stesti” o “De latir mi corazón se ha parado”, una pobreza soviética, gris, fría, de cemento. La protagonista, amiga de la que aborta, va y viene por esa ciudad sin refugio, se mueve envuelta en una sordidez constante, dentro y fuera del hotel (más bien una pensión grande).
Toda la película trata de los preparativos (el dinero, reservar la habitación, quedar con el carnicero y hacer el “trato” con él), lo que pagan las chicas, el aborto mismo, y para en las consecuencias, creo que porque éstas están diseminadas por toda la película y no es necesario insistir más. Es curioso y muy hábil el recurso de haber escogido contarlo a través de la amiga. Eso permite acercarse al tema no tanto desde la 1ª persona, que podría ser melodramática en el sentido de haberse centrado sólo en los sentimientos de ella, sino desde una mujer joven a la que toca de cerca el tema pero no es la “abortada”, lo que da espacio para una reflexión mucho más amplia. La conversación con el novio en su habitación me ha sido contada tantas veces por casi todas mis amigas… Ese infantilismo, el pedir perdón sin saber por qué (sólo para “estar bien y no discutir”), la incoherencia, la soledad de uno de los dos. Eso es lo que consigue, plantearlo como un problema universal.
La protagonista, buenísima (como actriz), tiene que hacerse cargo de todo porque su amiga es la típica persona dependiente que se mete en problemas pero necesita constantemente que alguien se haga cargo de ellos y la salve. Es increíble cómo sin decir una palabra, la protagonista me hace pensar que sabe que esa situación no se daría a la inversa, que ella no podría contar de esa manera con su amiga. Una de esas amistades unidireccionales que a veces ocurren y desgastan.
Toda la escena que precede al aborto es de lo más angustioso que he visto últimamente, y desde ese momento la angustia no decrece: a pesar de que la prota salga, cene con la familia de su novio, vuelva al hotel, etc., la angustia se queda ahí.
Qué curioso es el rumano: a veces parece italiano, a veces alemán, a veces checo.
Etiquetas: rumano
Martes, 29 Ene 08 a las 23:45 |
··········Realmente, esa actriz sostiene la película todo el tiempo sobre sus estrechos hombros, igual que su personaje sostiene el mundo alrededor suyo. Siempre industriosa, eficaz, superadora de obstáculos, pero de una manera muy natural, no considerándose una solucionadora. Siempre tensa, corriendo de aquí para allá, tomando las decisiones que los demás eluden.
··········Hay algunas ideas en la película, como la manera de filmar la cena con los padres del novio que me parecen muy inteligentes. La cámara se queda tan apresada e incómoda en un punto concreto como la invitada. También la conversación en la habitación del novio que cita bnbb; creo que es más realista que ilustrativa. Quiero decir que probablemente hay muchos más reproches que hacer en esa relación aparte del fallo en una marcha atrás en un polvo concreto y, en realidad, se expresan claramente pocos –lo que quizás es lo que confunde al hombre-, aunque están todos ahí, operando sobre el tono con que se habla, sobre el malestar, sobre ese punto de ruptura de la relación tal y como venía siendo. En ese sentido me parece que se aproxima a la realidad de ese tipo de conversaciones, en que a menudo se dejan de decir demasiadas cosas concretas.
··········También es muy interesante el tipo de amistad de las protagonistas, como cuenta bnbb. Pero es que, además, la heroína renuncia a mejorarlo, da por perdida la batalla de dejar clara la diferencia entre amiga y sierva. Cuando, después de una noche de perros, llega al hotel que aún no saben cómo van a poder pagar y se encuentra a su amiga cenando a la carta, elige no reprocharle nada sino exigirle que casi mejor no vuelvan a hablar de este tema, pese a que ha tenido que poner cosas mucho más graves que el dinero por cubrir las mentiras de Gabriela.
··········No me parece que sea una película sobre cómo se vivía en el pseudocomunismo rumano de los Ceaucescu. Tampoco se puede abortar en 2008 en Navarra, también hay que tener miedo al policía que te pide la documentación porque no le has gustado a la vista, también los servicios de asistencia técnica telefónicos funcionan como las empleadas de hotel de la película. La sordidez de los decorados, del ambiente en que suceden las cosas tiene la utilidad de dejar más expuesta, más visible la trama.
Martes, 17 Mar 09 a las 1:22 |
el cine rumano tiene influencias francesas y es de una calidad imensa