Tideland

By PFO

··········Aunque ya lo completaré cuando la vuelva a ver, copio unas notas del Festival de San Sebastián de 2005:

Amanecemos con una película de Terry Gilliam que parece que ocasiona algo de polémica, “Tideland”. Leo en la prensa local que algunos periodistas abandonaron la sala cuando la estrenaron, ayer. No entiendo por qué o en qué momento. Ver una niña preparándole el pico a sus padres puede ser chocante, pero no asqueroso.

Me gusta esta película, me gusta la búsqueda del punto de contacto entre los sueños y las imaginaciones infantiles y la realidad. Me gusta la historia alucinada, pero llena de detalles absolutamente cotidianos. Me gusta que cualquier hecho pueda ser narrado de otra manera y con mil interpretaciones posibles si se le confía a un niño -o a un alienado- la narración. Me gusta el miedo, la prevención y al mismo tiempo la atracción hipnótica que supone el contacto entre el sueño y la realidad. O entre la realidad ortodoxa y la interpretada por quien, más débil o más fresco, precisa construir un mundo que la explique y que sea coherente con lo que uno conoce verdaderamente, aunque esto sea un sombrerero loco, una liebre de marzo y la guarida sin fin de un conejo. Sé que yo la volveré a ver, pero también sé que hay mucha gente a quien no le diré que la vea.

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2 comentarios para “Tideland”

  1. Budokan Dice:

    Parece que es una película controvertida en el sentido que leí algunas críticas que la ponderan como genial y otras que la destruyen por su inducción al sueño. Habrá que verla para sacarse la duda. Pero el gran Terry Gilliam siempre tiene algo rescatable. Saludos!

  2. PFO Dice:

    ··········En la sala 4 de los Yelmo Cineplex Ideal. La entrada a 690 centauros. La proyección presumiblemente mal encuadrada (la parte derecha de los subtítulos se pierde durante los títulos de crédito). Ligero desenfoque. Si intentas usar los reposabrazos, descubres que no están pensados para ti, sino para la Coca-Cola. En fin.

    ··········Las cabezas de las muñecas en los dedos recuerdan al niño de “El resplandor” (¿quizás también a aquella película vista de chaval en televisón, “El otro”, que tanto me asustaba?). Las casas a “Psicosis”, claro. Y, “Léolo” mediante, no se fornica nunca junto a los tomates. Y para “Taxidermia”, ésta.

    ··········El miedo. La capacidad de la niña para reconducir siempre la descontrolada realidad a un territorio donde se pueda gestionar de forma comprensible, mediante los sueños y, sobre todo, la literatura oída, tiene el efecto de depositar el miedo sobre ti, sufrido espectador. Te toca a ti mantener la tensión, el terror, porque ella sólo escapa mentalmente, físicamente se queda ahí.

    ··········La cámara está animada, participa como un personaje. A veces como una ardilla, pero más a menudo con el balanceo de un barco, ¿en ruta a Jutlandia?

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