··········Me gusta que se hagan películas sobre el tema de ésta, la corrupción económica, su relación con el poder político y el poder que puede llegar a ejercer o no una persona honesta (o respetuosa con la Ley) metida en la mitad del engranaje de la República.
··········Pero no acabo de ver que funcione demasiado. Por una parte, la película está orientada a mostrar el contraste de la vida pública de la juez (“jueza” me obligan a decir en mi trabajo, pero no dicen “fiscala”), su instrucción de un proceso duro y difícil, con su vida familiar. Mi problema es que no veo demasiado la evolución de las cosas, sólo la de la investigación. Quiero decir que no veo crecer el poder de ella, ya que desde el principio está metiendo en la trena a un jerarca. Y en la casa, el personaje del marido, con un actor que no me gusta, que está siempre con la misma cara de zombie, tampoco cambia nada; sabes cómo va a acabar desde la primera escena.
··········Lo que queda, por tanto, es la historia de la instrucción judicial en sí. Chabrol opta por no dar detalles, lo que puede entenderse ya que son procesos muy complejos; más o menos se entiende bien el desvío de dineros públicos a bolsillos particulares, pero no me queda claro cómo se distingue o se valora en la instrucción que un tipo tire de la tarjeta de crédito de la empresa para pagarle cosas a su amante o que una empresa pague sobornos para operar en el extranjero a políticos corruptos de esos países, o dónde está el punto en que esos millones van a manos de políticos franceses. A cambio, Chabrol muestra desde el principio cómo son los malos: despreciativos, elegantes, elitistas… y fuman en puro; un poco tópico.
··········En todo caso, me parece correcta: el ritmo, la Huppert, la otra juez. La cámara hace un par de cosas raras (un picado vertical al entrar en una habitación, el encuadre de un cuadro como cortinilla).
··········No me gusta nada la música, en general, pero sobre todo en ciertos subrayados argumentales. Es de otro Chabrol, hay algunos en los créditos, cosa de familia.
·········· Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 6.
Etiquetas: francés
Martes, 5 Jun 07 a las 9:12 |
Pues a mí me pareció un coñazo: dos horas hablándome de corrupción política sin que me entere de nada porque tampoco me dan detalles para ello. De la vida personal de Huppert y cómo su trabajo influye en la misma tampoco me cuentan nada: que su marido se siente dolido por ser el “Señor de..” y acaba tirándose por la ventana (¿?) en lugar de usar la pistola que tiene y que no sabemos por qué nos enseña.
No me gusta nada Huppert, que es de nuevo “La pianista” solo que ahora es jueza: una mujer de gestos tensos y poco naturales, casi histéricos, respuestas incongruentes, fría a la manera de un robot, extraña, poco humana (y no por poder sino por carencias emocionales). Para mí, un personaje horrible. Mucho más normal me parece la otra jueza, también poderosa e implacable pero natural, al menos habla como una persona.
La historia del sobrino tampoco sé qué pinta ahí.
La música es catastrófica, el público se reía al principio como si fuera una broma particular del director, pero a mí me parecía que me iban a contar “Yo, Claudio”. El montaje, inexistente. Y la imagen me parece terrible, con esos planos que supuestamente son marca de estilo y que a mí me parecen tan absurdos: una luz encendida queda enfocada mientras habla el marido, una panorámica hacia una pared como si fuera a pasar algo a continuación que nunca pasa, etc.
En fín, un desastre. Aburridísima, sin ningún ritmo ni interés.
Martes, 5 Jun 07 a las 12:43 |
coincido casi plenamente con bnbb, aunque lo único que me llamó la atención de la música fue su autor en los títulos de crédito.
yo iba bastante ilusionado a la película pues encuentro estos temas interesantes. me interesa la administración de justicia y sus procesos. y me interesan los temas complicados por lo que no veía nada mal que éste lo fuera.
sin embargo está muy mal explicado, se deja inconcluso, no se penetra en nada en la trama de influencias y el personaje de la jueza es demasiado frío e impersonal. al final no sé si el autor quiere hablar de temas judiciales o de un personaje en concreto pues no profundiza en ninguna de las dos cosas. no paran de salir implicados en la trama que tal como entran desaparecen y para colmo está lo del sobrino, que en principio sirve para que conozcamos los sentimientos personales de la jueza pero que podía desaparecer perfectamente de la película sin que lo notara nadie.
según voy escribiendo, pues la he visto hace tiempo, voy recordando cosas que me cabrearon de la película, como por ejemplo que haya alguien que se pasee como pedro por su casa por dependencias judiciales y se permita hacer unos graffitis, que lejos de amedrentar a mí me dieron risa. y si los jueces se cagan con estas cosas, apaga y vámonos. también recuerdo con alegría el personaje del guardaespaldas, que podía haber sido utilizado como ambiguo, pues no se sabía de qué lado estaba, pero que al final lo único que hace es preparar bocatas…. y cómo no, el secretario, ese gran traidor…. no me jodas.
nada más… de momento. mi frágil memoria no me permite continuar. besos a todas. yago.