··········Al igual que en “Banderas de nuestros padres”, me molesta que, escogido un buen tema, aquí más que nada el fanatismo patriótico, se olvide lo que socialmente está detrás. Es cierto que puede verse un poco en la movilización del panadero o en la ronda nocturna de los kempaitai, pero quizás eso es poco para explicar una forma de hacer la guerra que no fue sólo en Iwo Jima sino por todo el Pacífico donde dio muestras de que el patriotismo, no siendo racional, no tiene por qué ser razonable. Además del miedo, ¿cómo funciona la presión del deshonor?
··········Sería especialmente interesante hablar del engrasado mecanismo que consigue hacer pasar por un servicio a la comunidad (haciendo la más benevolente traducción posible de patria) lo que acaba siendo una cuestión de caucho, petróleo, … cuentas de resultados.
··········En todo caso, aquí no hay la habitual versión simplificada de que … estos japoneses, hay que ver que fanáticos son… Aquí hay tipos reales, diferentes y creíbles. Un panadero, más enamorado que escéptico; un expulsado de la policía por flojo; un general para quien el patriotismo es una habilidad profesional; algún fanático de pocas luces y gestos hoscos (de los cuales el más protagonista acaba precisamente sin saber morirse); un oficial a caballo cuya patra es más su clase social. En fin, que hay caracteres humanos (aunque algunos sean arquetipos), y no un tópico único simplificador.
··········Aparte de eso, la eficiencia habitual filmando la guerra, la capacidad de construir espacialmente un escenario, de manera que podemos ‘ver’ hacia dónde se mueve la gente sin necesidad de que nos filmen un plano, la veracidad de no esconder las vísceras, los orinales, los insectos, la sed.
··········La idea argumental de partir de las cartas no entregadas me parece hermosa. Es casi una pena que sea real y no una argucia de guionista. Se escribe cartas muchas veces para uno mismo, para ordenar sentimientos. Hace falta el sentido común de un panadero para saber qué cosas no se pueden quemar.
··········Puntuación para la bitácora de Pierre Miró: 8.
Etiquetas: japonés
Viernes, 18 May 07 a las 9:39 |
Estimado
Li com muita atenção o teu comentário ao meu post “cartas a iwo jima”, e não deixo de concordar contigo. Quantas mortes são sempre precisas para que se prove que o que se está a fazer é estúpido e cruel? Um abraço desde Lisboa.